martes, mayo 06, 2008

OCTAVO MANDAMIENTO: MENTIRÁS


Hasta hace un rato nomás, los grandes medios nos regalaban, cada día, cifras alegres sobre la lucha internacional contra la pobreza. La pobreza se estaba batiendo en retirada, aunque los pobres, mal informados, no se enteraban de la buena noticia. Los burócratas mejor pagados del planeta están confesando, ahora, que los mal informados eran ellos.
El Banco Mundial ha dado a conocer la actualización de su International Comparison Program. En el trabajo participaron, junto al Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y otras instituciones filantrópicas.
Ahí los expertos corrigen algunos errorcitos de los informes anteriores.
Entre otras cosas, nos enteramos ahora de que los pobres más pobres del mundo, los llamados “indigentes”, suman quinientos millones más que los que aparecían en las estadísticas.
Además, nos desayunamos de que los países pobres son bastante más pobres de lo que los numeritos decían, y que su desgracia ha empeorado mientras el Banco Mundial les vendía la píldora de la felicidad del mercado libre.
Y por si todo eso fuera poco, resulta que la desigualdad universal entre pobres y ricos había sido mal medida, y en escala planetaria el abismo es todavía más hondo que el de Brasil, país injusto si los hay.
Otra mentira Al mismo tiempo, un ex vicepresidente del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, en un trabajo conjunto con Linda Bilmes, investigó los costos de la guerra de Irak.
El presidente George W. Bush había anunciado que la guerra podría costar, como mucho, 50 mil millones de dólares, lo que a primera vista no parecía demasiado caro tratándose de la conquista de un país tan rico en petróleo. Eran números redondos, o más bien cuadrados. La carnicería de Irak lleva más de cinco años, y en este período los Estados Unidos han gastado un millón de millones de dólares matando civiles inocentes. Desde las nubes, las bombas matan sin saber a quién. Bajo la mortaja de humo, los muertos mueren sin saber por qué. Aquella cifra de Bush alcanza para financiar apenas un trimestre de crímenes y discursos. La cifra mentía, al servicio de esta guerra, nacida de una mentira, que mintiendo sigue.
Y otra mentira más Cuando ya todo el mundo sabía que en Irak no había más armas de destrucción masiva que las que usaban sus invasores, la guerra continuó, aunque había olvidado sus pretextos.
Entonces, el 14 de diciembre del año 2005, los periodistas preguntaron cuántos iraquíes habían muerto en los dos primeros años de guerra.
Y el presidente Bush habló del tema por primera vez. Contestó: –Unos treinta mil, más o menos.
Y a continuación hizo un chiste, confirmando su siempre oportuno sentido del humor, y los periodistas se rieron.
Al año siguiente, reiteró la cifra.
No aclaró que los treinta mil se referían a los civiles iraquíes cuya muerte había aparecido en los diarios. La cifra real era mucho mayor, como él bien sabía, porque la mayoría de las muertes no se publica, y bien sabía también que entre las víctimas había muchos viejos y niños.
Esa fue la única información proporcionada por el gobierno de los Estados Unidos sobre la práctica del tiro al blanco contra los civiles iraquíes. El país invasor sólo lleva la cuenta, detallada, de sus soldados caídos. Los demás son enemigos, o daños colaterales, que no merecen ser contados. Y, en todo caso, contarlos resultaría peligroso: esa montaña de cadáveres podría causar mala impresión.
Y una verdad Bush vivía sus primeros tiempos en la presidencia cuando el 27 de julio del año 2001 preguntó a sus compatriotas: – ¿Pueden ustedes imaginar un país que no fuera capaz de cultivar alimentos suficientes para alimentar a su población? Sería una nación expuesta a presiones internacionales. Sería una nación vulnerable. Y por eso, cuando hablamos de la agricultura americana, en realidad hablamos de una cuestión de seguridad nacional.
Esa vez, el presidente no mintió. El estaba defendiendo los fabulosos subsidios que protegen el campo de su país. “Agricultura americana” significaba, y significa nada más que “Agricultura de los Estados Unidos”.
Sin embargo, es México, otro país americano, el que mejor ilustra sus acertados conceptos. Desde que firmó el tratado de libre comercio con Estados Unidos, México no cultiva alimentos suficientes para las necesidades de su población, es una nación expuesta a presiones internacionales y es una nación vulnerable, cuya seguridad nacional corre grave peligro: - actualmente, México compra a los Estados Unidos 10 mil millones de dólares de alimentos que podría producir; - los subsidios proteccionistas hacen imposible la competencia; - al paso que vamos, de aquí a poco las tortillas mexicanas seguirán siguen siendo mexicanas por las bocas que las comen, pero no por el maíz que las hace, importado, subsidiado y transgénico; - el tratado había prometido prosperidad comercial, pero la carne humana, campesinos arruinados que emigran, es el principal producto mexicano de exportación.
Hay países que saben defenderse. Son pocos. Por eso son ricos. Hay otros países entrenados para trabajar por su propia perdición. Son casi todos los demás.

Por Eduardo Galeano.
Para Página 12, Diario Argentino.

jueves, mayo 01, 2008

Reforma Agraria: ausente en la agenda del gobierno y los ruralistas


Mientras que el gobierno negocia una salida con las cuatros entidades que nuclean al sector agropecuario argentino tras la crisis ocasionada por la implementación de las retenciones móviles a los granos finos, se aleja la posibilidad de que se discuta sobre un tema pendiente en la sociedad argentina: la aplicación de una reforma agraria para contrarrestar a la desigualdad social que se acentúa en el país.
Según datos del último Censo Agropecuario, que data del 2002, de los más de 170 millones de hectáreas productivas en todo el país, 74,3 millones están en poder de tan sólo 4000 dueños. Si se tiene en cuenta que en total en el país hay unos 300.000 productores, apenas 4000 poseen casi la mitad de la tierra.
Por ejemplo, en la región pampeana, donde están las tierras mas cotizadas, hay 4.110.600 hectáreas en manos de sólo 116 dueños. Esa superficie es equivalente a toda la provincia de salta que no es poca cosa.
Pero ahondando en los datos del último censo, llegamos a la conclusión que el 69 por ciento de las explotaciones agropecuarias del país tiene menos de 2000 hectáreas, pero sólo representan el tres por ciento de la superficie total. En el otro extremo, el 10 por ciento de las explotaciones, con más de 1000 hectáreas, acaparan el 78 % de la superficie.
Los datos arrojados por la medición no hacen otra cosa que denunciar la perduración de una brutal concentración de la propiedad (y del uso) de la tierra, que data de la campaña del desierto y que cobró un importante empuje durante la década del noventa.
Durante este último período, los pequeños productores perdieron sus tierras, las que tuvieron como destino a los grandes hacendados. Fue así como la Federación Agraria realizó una investigación en 2002 y llegó al trágico resultado que en el país había 100.000 establecimientos menos que en el censo de 1998, un claro ejemplo de la amezante tendencia.

Medidas que sólo profundizan la concentración de la riqueza.

Las retenciones móviles impuestas por el gobierno, que originaron la protesta más importante del sector agropecuario, dejó a la administración de Cristina Fernández sumida no solo en una profunda crisis que aun no sabe como sortear sino que, además, desenmascaró un modelo, que al contrario de lo que sostenian sus defensores, no redistribuye la riqueza sino que la concentra en pocas manos.
En una entrevista efectuada por el diario Crítica de la Argentina, Eduardo Ascuy Ameghino, director del centro de estudios Agrarios de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, sostuvo que con la suba de los precios internacionales de los últimos años todos en el campo ganaron plata. Pero aclara que a la lluvia de prosperidad “algunos la juntan en palangana y otros en cucharita”
Ameghino, en la entrevista, identificó a tres grandes actores en la cúspide de la pirámide del sector agropecuario y que son los que más rédito sacaron al buen momento que atraviesa el campo: la vieja oligarquía terrateniente, los nuevos capitales del agro, y los llamados pool de siembra.
Por otra parte, el investigador coincidió en que en un contexto de concentración de la propiedad y del uso de la tierra, la suba general de retenciones acelera el proceso. “Las retenciones suben o bajan a todos por igual, lo mismo que los costos en dólares. Pero frente a los chacareros que están más apretados, los grandes tienen vía libre para avanzar”, advierte.
Pero el gobierno y las entidades del campo, durante las negociaciones, hicieron caso somiso a las advertencias parecidas a las de Ameghino, dichos bandos defendieron con los dientes ajustados sus intereses mientras que el tumor de la desigualdad amenaza a los pequeños productores y al resto del país.

Alimentos caros: una oportunidad para los países productores.

Sin pensarlo y en medio de la crisis, estalló la problemática de los alimentos en el mundo que condena a los países pobres, sin recursos, y abre paralelamente una posibilidad de crecimiento para los países productores de dicho bien.
Sin embargo, el gobierno argentino no aprovechó hasta el momento este contexto favorable que se le presenta a su economía y persiste con sus políticas a favor de los grandes grupos económicos, dejando pasar el tren de esta oportunidad única para crecer a mejores tasas y enterrar la desigualdad social vigente que reyna en el país.
Argentina cuenta con todos los elementos para aprovechar estas circunstancias, posee un territorio extenso y con poca población, algo que muchos países como China padecen, tecnología de punta para producir alimentos y un clima acorde para el cultivo de granos, esto no es una novedad para nadie.
Pero como denuncian las cifras del censo publicadas en los primero párrafos, las tierras productivas se encuentran en pocas manos, lo que significa que el entorno favorable solo lo gazarán unos pocos, los de siempre en decir verdad.
Por esta razón es fácil explicar el trágico crecimiento de la pobreza y la indigencia en la tierra de Gardel, la primera alcanza al 30 por ciento de la población según datos no oficiales. La cifra no deja de ser un numero pero molesta, más en un país considerado como un gran productor de alimentos.
Los argentinos pagan un kilo de pan alrededor de cuatro pesos, es decir doce dólares. Un inglés podría comentar que es una locura y en verdad lo es. Pero el irrisorio cuadro tiene una explicación concreta: las tierras productivas del país están inundadas de soja, grano que los argentinos no consumen, mientras falta trigo, maíz, carne, leche, productos básicos para el consumo de cualquier ciudadano de estas pampas.
Ahora ustedes podrán preguntarse ¿Qué tienen que ver las últimas medidas del gobierno con esto y con la hambruna que amenaza al mundo? Mucho, mucho tiene que ver.
Porque como ya señalamos anteriormente, las retenciones móviles liquidan al pequeño productor y concentran las tierras productivas en pocas manos, los pool de siembra. A estos grupos, como a los grandes terratenientes locales, poco les importa la vida de los argentinos y sus dietas, ellos seguirán inundando sus campos de soja mientras ésta les siga rindiendo económicamente. Es decir, la oportunidad que tiene el país de comercializar más alimentos al mundo y bajar los precios de estos para el consumo interno no es un problema para estos grupos.
El gobierno argentino deberá, entonces, analizar seriamente las últimas medidas implementadas si quiere que Argentina ocupe un lugar privilegiado dentro de los países que producen alimentos en momentos que el mundo los demanda, para ello necesitará crear impuestos que beneficien a los pequeños productores, que son los que se ocupan de producirlos, o sino tendrá que repasar la historia de los países desarrollados que aplicaron, en sus difíciles inicios, la reforma agraria.

Por Juan Mansilla.

viernes, abril 25, 2008

En Bolivia se juega el futuro


Toda persona consciente debería preocuparse y ocuparse por lo que ocurre en Bolivia. Estados Unidos está a punto de deflagrar allí una guerra que sacudiría a la región y, a poco andar, llevaría a un estado de conmoción y beligerancia a Suramérica entera.
La excusa es la autonomía de cuatro departamentos (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija); el instrumento, la oligarquía; los medios, cuerpos mercenarios financiados, entrenados y comandados por el Departamento de Estado a través de la CIA y otras agencias; el objetivo, fragmentar a Bolivia, detener el proceso revolucionario encabezado por Evo Morales, introducir una cuña de fuego en el Cono Sur y crear las condiciones para atacar luego a Venezuela y Ecuador. Desde el domingo pasado, también Paraguay está amenazado.
Estados Unidos necesita la guerra. La economía capitalista ya no puede respirar sin ella. Yerran quienes creen que el empantanamiento del imperialismo en Irak le impide abrir otros frentes de combate. Es a la inversa: sólo les queda huir hacia delante. Pero buscan hacerlo por una diagonal, espejando la línea de acción en Medio Oriente: hallar fisuras objetivas en las formaciones económicas, sociales, étnicas y religiosas; azuzar conflictos latentes; desatar la guerra entre facciones, ponerse sobre ellas y cabalgar sobre la destrucción mutua de pueblos.
La diferencia con aquella zona devastada por la invasión, las luchas intestinas y el constante alimento a la guerra (ya los candidatos a suceder a George W. Bush subrayaron su disposición a “arrasar a Irán”), es que en América Latina existe el germen de un centro político continental. Los gobiernos de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia han asumido la necesidad de enfrentar al imperialismo en las condiciones del mundo contemporáneo, es decir, atacando por la raíz al capitalismo.
La reunión de emergencia realizada en la madrugada del pasado 23 por Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y Carlos Lage en representación de Raúl Castro, y las decisiones allí adoptadas, son indicativos de que ese bloque comienza a actuar como dirección política internacional.
Pero no es suficiente. Los partidos y organizaciones con los que cuentan esos cuatro gobiernos son la vanguardia revolucionaria del continente, pero no alcanzan aún a nuclear y abroquelar al conjunto del activo obrero, campesino, juvenil y popular desde el Bravo a la Patagonia. Ésa es una tarea pendiente.
La única vía para llevarla a cabo es que esas vanguardias, en toda su diversidad, encuentren el camino de las grandes mayorías y consigan explicar y persuadir a millones de lo que está tan claro pero a la vez tan oscuro: el imperialismo, las oligarquías que se le subordinan y las posiciones vacilantes que dudan en plantarse con firmeza frente a la Casa Blanca, nos están llevando al abismo de la guerra. Hay que detenerlos. Es preciso sumar voluntades, en el más amplio espectro posible, a partir de la simple comprensión de la amenaza.
No se podrá impedir la violencia pidiéndole a Evo, como hace la OEA, que negocie con los perros de la guerra azuzados por Washington. Se trata de defender incondicionalmente al legítimo gobierno indígena de Bolivia. Y por todos los medios necesarios.
Urge convocar reuniones en cada ciudad de América Latina para explicar y debatir esta coyuntura dramática. De esas miles de asambleas deberán surgir acciones de movilización y formas de enlace nacionales y regional. Y estar prontos para enviar delegaciones a La Paz, realizar actos, conciertos, encuentros de todo tipo, en todas partes, con todos y todas quienes entiendan la gravedad del momento y con la única consigna de amarrar las manos asesinas del imperialismo.

Por Luis Bilbao
Director
América XXI
Buenos Aires, 25 de abril de 2008.

lunes, abril 21, 2008

No se trata solo de dinero



La aritmética es conclusiva: “Cuando son falsas las premisas, son falsas las respuestas”. Así ocurre con las apelaciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial para paliar la crisis que golpea a los países pobres, con motivo del encarecimiento de los alimentos; fenómeno que obedece a la aplicación de políticas santificadas por ellos y que provocan las turbulencias que sacuden a la economía, el comercio y las finanzas internacionales.
El encarecimiento de los alimentos no ocurre porque haya mermado la producción o crecido la demanda, debido a que la gente tenga más apetito o porque los chinos y los indios consuman más, sino por la aplicación de políticas que, sin tomar en cuenta consideraciones humanas y morales, desvían parte de la producción para la producción de agrocombustibles generando tensiones evitables. A ello se suma la elevación del precio del petróleo y devaluación del dólar. Cualquier análisis debe partir del hecho de que prácticamente toda la producción mundial de alimentos destinados a la exportación se encuentra en manos de unas pocas transnacionales y que los países pobres, plagados de realidades históricas y deformaciones estructurales que les impiden un desempeño económico exitoso, están ubicados en los trópicos en los que la producción de cereales no existe o no es económicamente viable, cosa que obstaculiza el fomento de la ganadería y la avicultura nacional sustentables y en los que la opción del autoabastecimiento no existe. La combinación es letal
A todo eso se añade que por sus magras exportaciones, los países pobres reciben dólares que se devalúan por día, haciendo que su capacidad de compra se desplome y aun los pocos países que exportan en cantidades considerables, destinan parte de sus ingresos al pago de deudas o a engrosar sus reservas internacionales, también en dólares, que por añadidura caen en poder de los respectivos bancos centrales, que funcionan según las reglas de la Reserva Federal de Estados Unidos y del Banco Mundial. Se trata de una noria salvaje que obliga a los países pobres a, con papeles que cada vez valen menos, comprar alimentos y petróleo cada vez más caros.
Según los razonamientos técnicos del FMI y del Banco Mundial, las reglas son las mismas para todos, cosa que no es verdad. Los países pobres siempre pierden, entre otras cosas porque sus gobiernos oligárquicos algunos sometidos y comprometidos otros, e incompetentes muchos, en lugar de asumir posiciones firmes, se pliegan al dictak extranjero, incluso algunos países que pudieran ser muy fuertes, como México, en lugar de encabezar la resistencia se pliegan.
Por otra parte, pese a sus enfoques neoliberales, por razones prácticas, los gobiernos de los países desarrollados procuran encontrar formulas que eviten el deterioro de los niveles de vida de su población y les permitan mantener la paz social, alcanzada al haber integrado a las clases medias y a los trabajadores al sistema. Para esos sectores, la crisis alimentaría es una referencia o, cuando más, el deterioro de ciertos indicadores pero no el hambre humillante y letal que se abate sobre los países pobres.
Para los empresarios norteamericanos, europeos, canadienses y australianos que producen alimentos para ganar dinero, es mejor negocio vender su mercancía a buenos precios a quienes, en sus propios países, producen etanol o biodiesel, que exportarla a Burkina Faso o Bangla Desh con los riesgos que ello implica.
Con todo y su carácter opresivo, el régimen feudal contenía elementos de humanismo, uno de ellos era la figura jurídica del “hurto famélico”, según la cual, quien roba pan porque tiene hambre podía alegar atenuantes e incluso ser exonerado. Al llegar al poder, la burguesía suprimió semejante anomalía. El hambre es suya y el pan es mío y la libertad de empresa es tan sagrada como la propiedad.
El FMI y el Banco Mundial, no son organizaciones caritativas, sino clubes de banqueros donde sólo se habla de dinero. Tales instituciones son parte del problema y no parte de la solución.
El mundo produce alimentos de calidad en cantidades suficientes para todos los habitantes del planeta. La mala noticia es que son mercancías y, mientras se trate de dinero, no hay solución para los pobres o tal vez si. La opción es cambiar las reglas.

Por Jorge Gómez Barata. (Profesor, investigador y periodista cubano, autor de numerosos estudios sobre EEUU).

sábado, abril 12, 2008

Paraguay: Elecciones, fiebre amarilla y un embajador entrometido


El clima electoral paraguayo se está tensando ante la posible derrota del Partido Colorado, en el poder desde hace más de medio siglo. La intromisión del embajador de Estados Unidos en la campaña electoral y la epidemia de fiebre amarilla contribuyen a crispar los ánimos.
"Miau", fue la respuesta del embajador de los Estados Unidos en Paraguay, James Cason, cuando los periodistas le pidieron que expresara su opinión sobre los dichos del principal senador oficialista, Juan Carlos Galaverna. "Miau" repitió una vez más. "Mba'embo la ha'étava (y qué puedo decir)", agregó en un perfecto guaraní. "A palabras necias, oídos sordos", remató el embajador1.
Las relaciones entre el embajador y el gobierno se tensaron desde las elecciones internas del Partido Colorado, celebradas el 16 de diciembre, para elegir candidato a las presidenciales que se celebrarán el 20 de abril. Se enfrentaron Blanca Ovelar, apoyada por el presidente Nicanor Duarte, y el vicepresidente Luis Castiglioni, amigo personal de Donald Rumsfeld y candidato preferido de Washington. Todo el aparato clientelar del oficialismo se volcó con Ovelar, que ganó por un exiguo margen en medio de acusaciones de fraude.
La escalada verbal entre el oficialismo y el embajador Cason resume el estilo de la política paraguaya. La intervención de la embajada a favor de Castiglioni fue evidente y grosera, a través del apoyo político y de grandes sumas de dinero que se canalizaron a través de organismos de cooperación. El 6 de febrero Galaverna dijo que Cason es "un embajadorcillo de cuarta" y lo tildó de "hijo de puta" y "pobre gato" porque el embajador promueve una investigación sobre corrupción contra el senador. Galaverna contraatacó: "No van a encontrar en mis antecedentes haberme metido para liquidar gente en Latinoamérica, o haberme metido en naciones extranjeras para tumbar gobiernos".
Si este es el tono de la disputa entre el senador más destacado del gobierno y el embajador de los Estados Unidos, puede imaginarse cómo se manejan los políticos en las relaciones internas. La acusación más suave es la de corrupción, que afecta en realidad a casi toda la clase política del país.

El ex obispo a la cabeza

Según todas las encuestas Fernando Lugo, de Alianza Patrótica para el Cambio, marcha al frente con un margen de entre cinco y trece puntos de ventaja sobre Lino Oviedo de la Unace (Unión Nacional de Ciudadanos Eticos) y Ovelar del Partido Colorado. Pero, a su vez, una abrumadora mayoría de paraguayos creen que será la candidata colorada la que llegará al palacio de gobierno. En efecto, pese a que Lugo cuenta con mayores chances, todos saben que una vez que el aceitado aparato colorado se pone en marcha, con su amplio reparto de favores—empleos, sobornos, dinero en efectivo—todo puede cambiar.
De hecho, los colorados nunca perdieron una votación. Su base de sustentación son las fuerzas armadas y policiales y la profusa burocracia estatal, quienes son movilizados para captar votos en base a afinidades familiares y territoriales. Pero esta vez las cosas podrían ser diferentes, por tres razones: la crisis interna del Partido Colorado, el enorme desprestigio del presidente Duarte y la aparición en escena de un candidato de centroizquierda que puede romper el eterno bipartidismo entre colorados y liberales.
A sólo 50 días de las votaciones el aparato colorado está profundamente dividido. Las heridas provocadas por la fuerte disputa interna amenazan convertirse en crisis. Sectores colorados se pasaron a la oposición encabezada por Lugo y algunos apoyan a Oviedo. En los hechos, el aparato colorado aún no se ha puesto en movimiento y es posible que no pueda hacerlo.
Por otro lado, Ovelar no consigue subir en las intenciones de voto y pierde posiciones. Algunas encuestas la sitúan tercera, detrás de Oviedo. Su apego al presidente Duarte, acusado de malversación y apropiación de fondos públicos, parece una de las principales causas del mal desempeño de la candidata colorada. Aún no se sabe qué actitud adoptará Castiglioni, derrotado en las internas y enemigo ahora de Duarte. Se lo considera el principal representante del poderoso lobby de la soja, el primer producto de exportación del Paraguay, y la postura que adopte puede inclinar la balanza.
El ex hombre fuerte de Paraguay, Oviedo, fue amnistiado de su pena de cárcel por diversos delitos, entre los cuales figura el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña en 1999, en una jugada atribuida al presidente Duarte para dividir los votos de la oposición. Sus bases de apoyo están en los extremos. Los muy ricos y los más pobres del campo son los más fieles seguidores de un candidato tosco y elemental, que hace campaña contra los homosexuales y amenaza con derrotar a sus adversarios a "votazos", con el mismo ímpetu que en 1989 derrocó a "cañonazos" al dictador Alfredo Stroessner.
Por el lado de la oposición, no escasean tampoco los problemas. Lugo se presenta en alianza con el Partido Liberal (PLRA), con quien comparte la vicepresidencia, y es apoyado por un amplio conglomerado de 15 listas que van desde la democracia cristiana hasta la izquierda fragmentada en un sinfín de candidaturas. Sólo el grupo más afín a Lugo, Tekojoja, tiene posibilidades de conseguir bancas en el parlamento, además por supuesto de los liberales. Aquí está uno de sus mayores problemas: aunque consiga la presidencia, va a gobernar en minoría en un parlamento mayoritariamente colorado. El riesgo de ingobernabilidad puede restarle votos.
Uno de los ejes de su campaña consiste en renegociar el tratado de Itaipú, la mayor represa hidroeléctrica del mundo que provee el 20% de la energía eléctrica que consume Brasil. Ese tratado, junto al de Yacyretá2 con Argentina, fue firmado por la dictadura de Stroessner en 1973 y, según el equipo de Lugo, representa un despojo de la soberanía hidroeléctrica paraguaya.
Por un lado, los tratados obligan a ceder el "derecho de compra" a Brasil y Argentina, países que han sobrefacturado la construcción de ambas represas en beneficio de sus estados y empresas y en perjuicio de Paraguay. Pero, además, los precios a los que compran la energía están muy por debajo de los que se pagan en el mercado. El precio de mercado de la energía paraguaya vendida a Brasil y Argentina es de unos 3.645 millones de dólares anuales (más del 60% del PI B de Paraguay), pero el país recibe apenas 250 millones por año3. Hasta ahora ha sido imposible renegociar los tratados, aunque parece evidente que para un país pobre como Paraguay podría ser la única forma de salir adelante.

La fiebre amarilla como emergente

Largas colas de hasta ocho y diez cuadras pudieron verse durante la tercera semana de febrero en las calles de Asunción. La población, desesperada, desbordó los hospitales para ser vacunada contra la fiebre amarilla, que causó en pocos días entre cinco y ocho muertes según diversas fuentes. En algunos sitios se vivieron escenas de pánico y se produjeron cortes de calles ante la falta de vacunas.
En 2006 la epidemia de dengue causó once muertos y puso en evidencia la ineficacia y corrupción del sistema sanitario. El último informe anual del Serpaj sostiene que en Paraguay "la salud antes que un derecho es una mercancía", pero además "una mercancía de escasa calidad"4. El 9% cuenta con seguro privado; el 12,5% aporta a la previsión social y el resto debe acudir al sistema público atravesado "por la ineptitud y la partidización impuesta por quienes lo lideran". Miles de paraguayos cruzan la frontera para recibir una atención médica digna y gratuita, algo que en su país resulta impensable.
La imprevista epidemia comenzó en plena campaña electoral, de modo que el oficialismo no puede negar su responsabilidad por el deficiente sistema sanitario como por la incapacidad para controlar el brote. El gobierno debió acudir a la ayuda internacional ya que no tenía provisión de vacunas suficientes. Fueron muchos los países donantes de vacunas, desde Brasil hasta Bolivia. Ante la ineficacia del gobierno, son los vecinos quienes a través de mingas (trabajo colectivo solidario) se encargan de limpiar los miles de predios baldíos convertidos en criaderos de mosquitos.
Todo indica que más allá del resultado del 20 de abril, Paraguay quedará firmemente alineado con los países de la región, muy en particular con Brasil. El que e ra uno de los aliados de Washington, ha dado un giro radical en los dos últimos años. A tal punto que el presidente Duarte dijo hace pocas semanas que se siente más cercano de Hugo Chávez que de Bush. La oficialista Ovelar está dispuesta a continuar la política exterior del actual presidente o de alinearse aún más con la nueva izquierda latinoamericana. Si algún cambio se dibujara en el horizonte, como el que puede surgir del triunfo de Lugo, no irá en el sentido que desea Washington. Tal vez eso explique la beligerancia de Cason.

Raúl Zibechi

El autor es editor de Política Internacional del Semanario Brecha de Uruguay; es autor de varios libros como La Mirada Horizontal, La Revuelta Juvenil De Los '90, Los Arroyos Cuando Bajan y Genealogía De La Revuelta; además de ser ganador del Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí 2003.

martes, abril 08, 2008

ExxonMobil y Colombia, dos derrotas trascendentales para Estados Unidos

Acaso ahora resulte menos arduo comprender y asumir en qué punto está y hacia dónde marcha la política internacional. El inmediato movimiento centrípeto de América Latina para impedir un desenlace bélico en la región, y el consecuente aislamiento sin precedentes de Washington en su propio terreno, la OEA, pintan con trazo claro el momento histórico.

En el último año la dinámica de convergencia regional había sido neutralizada. La inexorable competencia entre las burguesías locales, convenientemente azuzada por el Departamento de Estado, había hecho su labor divisionista. Pero cuando Estados Unidos dispuso que el gobierno de Álvaro Uribe atacara territorio ecuatoriano y abatiera al representante de las Farc en la negociación por la paz, el espectro de la guerra, la invasión y la ocupación de mercados por vía militar aunó gobiernos ya lanzados a la búsqueda de negocios bilaterales con el imperialismo —o a punto de hacerlo— y los obligó a ponerle freno a la Casa Blanca.

República Dominicana fue el escenario para que un recorte del hemisferio político, el Grupo de Río, permitiera a la vez condenar la agresión colombiana y fugar por la tangente a Álvaro Uribe. Antes y después, la OEA puso a trasluz la relación de fuerzas provocada por la intentona belicista, no por inestable menos cierta.

El fantasma de la guerra pareció esfumarse. Escamoteando la realidad hasta cuando dicen la verdad, los medios atribuyeron el milagro a la posición conciliadora y la habilidad política de Hugo Chávez en Santo Domingo. Así, lo obvio quedó en la penumbra: el inicio de una conflagración que abarcaría a toda la región no se impidió con el gesto concesivo de Chávez, sino con su determinación, una semana antes, de responder con el máximo de fuerza a la amenaza bushuribista sobre la frontera colombo-venezolana, acompañando un movimiento análogo resuelto por el presidente del país agredido, Rafael Correa.

Tender la mano desde una posición timorata hubiese sido la luz verde para la inmediata ocupación de territorios supuestamente utilizados por las Farc en Ecuador y Venezuela. Es decir, el inicio de la guerra total. Es verdad que el gesto de Chávez en el Grupo de Río salvó la cara de más de un mandatario escurridizo. Pero desplegar las tropas y no tender la mano hubiese conducido al mismo desenlace, el buscado por el imperialismo, la guerra total. No por nada, simultáneamente, en Bolivia la oligarquía títere llamaba a las armas contra Evo Morales.

Contra Pdvsa

También en sincronía con aquella ofensiva, a través de la célebre ExxonMobil, Estados Unidos atacó desde otro flanco: Pdvsa y la recuperación de los yacimientos en la faja del Orinoco. Se trata de mostrar a los levantiscos socios menores del Sur que todo gesto de soberanía lleva a la catástrofe: embargo por 12 mil millones de dólares, incautación de buques petroleros en alta mar, bloqueo de los pagos en todo el mundo… Mejor renovar contratos de entrega y negociar un statu quo, era el mensaje imperial.

Aquí, otra vez, la más mínima vacilación hubiese llevado no ya a la reversión de la salida de ExxonMobil de Venezuela, sino llanamente a la caída de Chávez. Pero no hubo dudas. El presidente de Pdvsa y ministro de Energía, Rafael Ramírez, no se limitó a denunciar con toda la fuerza argumental la agresión y el agresor: George Bush. Sin demora impulsó la movilización de los trabajadores petroleros y encabezó la demostración de fuerza obrera ante los ojos del mundo.
El resultado es conocido: ante la certeza de que una decisión contraria a la soberanía venezolana no sería aceptada por la Revolución Bolivariana, el Tribunal de Londres al que había recurrido ExxonMobil (usando una prerrogativa infame aceptada por los antiguos dueños de Pdvsa), falló contra la absurda pretensión imperialista. “Una gran victoria moral, política, económica, técnica y jurídica contra el imperialismo”, dijo Chávez en un acto convocado para anunciar el resultado de esta otra gran prueba de fuerza.

¿Pasó el riesgo de guerra? ¿Se rendirá ExxonMobil? La

respuesta a estos interrogantes se hallará en los tumultos bursátiles, en la caída de las acciones, en la ahora admitida regresión indetenible de la economía estadounidense y el paulatinamente reconocido impacto que esto tendrá en todo el mundo, con efectos devastadores.

No. No habrá tregua. Estados Unidos está empujado a la guerra por la crisis que le atenaza las entrañas. El ensueño de democracias burguesas prósperas propulsadas a soya es eso, una quimera. El trato de igual a igual en términos capitalistas con los centros imperiales es algo peor. Requiere adjetivos más rotundos.

De allí la necesidad de interpretar ajustadamente estas dos grandes derrotas de Estados Unidos: ocurrieron por la determinación de quienes han resuelto reconquistar la soberanía por el único camino que el momento histórico permite: la superación del capitalismo. Y por el temor de otros a la furia del amo y el perjuicio que esto acarrearía a sus negocios.

La naturaleza misma de este bloque da lugar alternativamente a momentos de fortaleza y debilidad. Venezuela, Bolivia y Ecuador están y seguirán estando bajo fuego del imperialismo. Otros gobiernos sufrirán más y más presiones para apartarlos de ese pelotón de vanguardia, condición previa para el accionar militar.

Nunca como hoy ha sido necesaria la unidad de la nación latinoamericana.

Por Luis Bilbao
para Américaxxi (visitar www.americaxxi.com.ve)

jueves, marzo 27, 2008

La sombra de la guerra asoma nuevamente en América Latina



“La crisis tiene causas diversas y complejas. Y pese al acuerdo, el problema no fue y no será resuelto por que no interesa en Colombia, y mucho menos al presidente Alvaro Uribe, acabar con la guerra civil que dura hace más de cincuenta años bajo la forma de guerrillas”, afirmó el politólogo e historiador brasileño Luis Alberto Moniz Bandeira, en una entrevista publicada el domingo 24 de marzo por el diario argentino Clarín. El investigador carioca no estaba equivocado en su pronóstico sobre el futuro colombiano y las relaciones entre Bogotá y Quito, ya que la crisis entre Colombia y Ecuador volvió a tensarse después que la administración de Uribe reconociera la muerte de un ecuatoriano, durante el ataque al campamento que terminó con la vida de Raúl Reyes, segundo y vocero de las FARC, y veinte insurgentes más. A Bandeira, doctor en Ciencias políticas por la Universidad de San Pablo, le sobran los motivos para pensar que Colombia no intentará alcanzar la paz interna ni tampoco mejorar las relaciones con sus vecinos, más allá de los pedidos de disculpas del presidente Uribe a su par Rafael Correa en la Cumbre de Rio y la reciente sesión de cancilleres en la OEA.
En primer lugar, porque Uribe jamás mostró voluntad para negociar con los jefes de las FARC un intercambio humanitario en suelo colombiano. Además, siempre puso palos en la rueda ante cualquier intento dialoguista de sus pares latinoamericanos para llegar a un proceso de paz que permitiera la liberación de los secuestrados.
Esta actitud firme e irreversible del presidente colombiano de continuar la guerra tiene varias explicaciones. Una de ellas, la excelente relación que existe entre la Casa Blanca y Bogotá. Colombia es hoy día el único aliado con el que cuenta Washintong en su cruzada contra el terrorismo en la región y, además, uno de sus socios estratégicos en materia económica.
Colombia se convirtió en el tercer mayor exportador de petróleo para los Estados Unidos, debajo de Venezuela y México. La venta del oro negro al poderoso del norte, le permite al gobierno de Uribe contar con el ingreso de divisas debido al alto precio internacional del barril. Además, el gobierno de George Bush envía a la administración uribista 700 millones de dólares anuales en el marco del plan Colombia con el objetivo de combatir al terrorismo y narcotráfico.
En rigor, es imposible pensar que Uribe cambie su plan de guerra por un proceso de paz por las razones que mencionábamos anteriormente. Incluso, la estrategia de combatir a las FARC via armas cobró más fuerza después de las bajas de Reyes y sus soldados y del apoyo incondicional de Estados Unidos al procedimiento colombiano en los distintos organismos internacionales.
Desde los atentados a los torres gemelas, Bush libró una guerra abierta contra el terrorismo internacional e invadió a varios países en nombre de la defensa propia. Las FARC son consideradas terroristas por Estados Unidos y la Unión Europea no así por la mayoría de los países de América Latina.
Justamente, este escenario debilita a los acuerdos alcanzados entre Colombia y Ecuador y deja abierta la posibilidad de un enfrentamiento armado ya que en sintonía con la Casa Blanca, Colombia continuaría con los ataques contra las FARC en territorio propio o ajeno.

La guerra civil que lleva cincuenta años.

Sin embargo, las relaciones político-comerciales entre Colombia y Estados Unidos no son las únicas causas que provocarían una desestabilización y un combate armado en el hemisferio sur. El conflicto interno colombiano, que lleva cincuenta años, preocupa y mucho al resto de los vecinos de Colombia.
Ecuador, Perú, Venezuela y Brasil están afectados directamente por el conflicto interno de su vecino, los guerrilleros de las FARC, ELN y las fuerzas paramilitares colombianas muchas veces se trasladan a sus territorios extendiendo sus negocios vinculados al narcotráfico y poniendo en riesgo a sus soberanías y la vida de sus ciudadanos.
Colombia no pudo frenar la violencia que sufren sus calles por las políticas de estado que agudizaron al conflicto.
Según datos del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado, cuatro millones de personas fueron desplazadas y en su mayoría por los grupos paramilitares. Estos grupos, solos o con miembros de las fuerzas armadas, han desaparecido al menos a 15000 colombianos que fueron enterrados en más de 3000 fosas comunes. Además, asesinaron a más de 1700 indígenas, 2550 sindicalistas y cerca de 5000 miembros de la Unión Patriótica. Entre 1982 y 2005 regularmente perpetraron más de 3500 masacres, y robaron más de seis millones de hectáreas.
Sin embargo, el presidente Uribe destacó que su gobierno había eliminado a los grupos paramilitares gracias al Plan Colombia en la caliente Cumbre de Rio. Pero varias organizaciones de Derechos Humanos de su país denunciaron que los integrantes de las organizaciones paramilitares ocupan puestos claves en el gobierno o alguna banca en el Congreso colombiano y que otros de sus integrantes mantienen sus actividades clandestinas y son conocidos como las Aguilas Negras.
Colombia esta fracturada y no es una novedad para nadie, un treinta por ciento del territorio esta en poder de las FARC y el ELN, otro tanto está en manos de los grupos paramilitares y el Estado tiene el control del resto.
Ante estas circunstancias la guerra interna colombiana esta lejos de terminar, por el contrario, el gobierno central aumentó sus ataques contra los grupos irregulares lo que aleja aun mas la posibilidad de una tregua para alcanzar la deseada paz.

Estados Unidos vs Venezuela, el verdadero enfrentamiento regional.

Venezuela no es un espectador más en este tenso escenario regional, de hecho su participación en el conflicto Bogotá-Quito cobró demasiada importancia.
Cabe recordar, que el gobierno de Chávez buscó por todos los medios un plan pacificador para Colombia, que permitiera resolver las diferencias entre la gestión de Uribe y los conducidos por Manuel Marulanda, jefe de las FARC.
Chávez se colocó el traje de mediador y garante de paz, la antítesis de su homólogo George Bush, quién alentó siempre la violencia en Sudamérica. Pero después del ataque del ejército colombiano, con el apoyo de EEUU, el venezolano se sumó a los reclamos de Ecuador y envió a sus tropas a la frontera con Colombia dejando a la región al paso de una guerra.
Claro que no es la primera vez que el Departamento de Estado de EEUU se entromete en cuestiones regionales. El presidente Evo Morales, un incondicional de Chávez, denunció reiteradamente los ataques perpetrados a su gestión desde la Casa Blanca y que lo colocaron al borde del precipicio.
¿Pero que tiene que ver Chávez y Bush con el enfrentamiento que mantienen Colombia y Ecuador? Bueno uno podría decir que absolutamente nada si no conociera los últimos diez años que vivió la región. Pero tanto el bolivariano como su homólogo del norte saben que en este conflicto se juegan mucho y muchos de sus proyectos para el resto de América Latina.
Chávez sabe que su rival es Estados Unidos y no Colombia. Recordemos que el venezolano a diferencia de su par Cubano, Fidel Castro, sólo ha mantenido cruces verbales contra el imperio. Castro sufrió en carne propia las embestidas del norte y eso lo ha llevado a convertirse en un líder anti-imperialista indiscutido, rol que desea ocupar el bolivariano.
Si bien es cierto que Chávez apoyó un proceso de paz en Colombia, un posible conflicto bélico entre Colombia y Ecuador le significaría al venezolano concretar una de sus metas: enfrentar a Estados Unidos.
Pero la guerra es la mejor carta que juega Bush para terminar con sus enemigos y ampliar sus redes imperialistas. Una guerra desestabilizaría a todo el continente y le permitiría a la Casa Blanca eliminar a sus adversarios ideológicos en Sudamérica, entre ellos Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega.
“La situación tanto en América del Sur como en el mundo es inestable, está en rápida mutación y no se puede prever cómo será la evolución de la crisis colombiana” dice en otro pasaje del reportaje publicado por Clarín, Luis Alberto Moniz Bandeira. ¿Alguien puede tener dudas al respecto?

Por Juan Mansilla.

martes, marzo 11, 2008

VERDADES SOBRE COLOMBIA



Se calla en siete idiomas, cien dialectos, novecientos silencios la gran prensa de uniforme caqui.
Nos quiere hacer creer que en la computadora portátil de Raúl Reyes -una de las tres 'que quedaron intactas' después de un bombardeo que mató a 22 personas y defolió 800 metros cuadrados de selva tupida- figuraban 'las próximas citas clandestinas' (sic) con Hugo Chávez, el 'agradecimiento' por 'los 300 millones de dólares recibidos de Chávez' (sic) y la 'posible compra de 50 kilos de uranio enriquecido' (sic). Esa gran prensa es estúpida y cree que todos somos estúpidos. Y la verdad es que la ignorancia y la desinformación producen miríadas de estúpidos creyéndose lo que leen, escuchan y ven. Pero no se puede estupidizar a todo un pueblo y menos a un continente entero.
La gran prensa latinoamericana y la prensa peruana en particular no les dicen a sus lectores algunas verdades de a puño.
No les dicen, por ejemplo, que el operativo en Sucum­bíos, Ecuador, fue un diseño de los asesores militares israelíes que actúan junto a los norteamericanos detrás de la inteligencia colombiana. El vínculo entre el Mossad y Colombia empezó con el agente israelí Yair Klein, entrenador de las primeras fuerzas paramilitares colombianas en el Magdalena Medio. Klein llegó a entrenar a los hermanos Fidel y Carlos Castaño y a Eduardo Rueda Rocha, uno de los ­asesinos del candidato Luis Carlos Galán. Ahora Klein está detenido en Moscú por una orden de Interpol. El gobierno de Colombia no hace muchos esfuerzos por extraditarlo, a pesar de una orden dictada al respecto por un tribunal de Manizales.
No les dice a sus lectores la gran prensa que esta provocación colombiana tiene como telón de fondo el intento de ­Uribe de reelegirse, contando como cuenta con el apoyo de la extrema derecha colombiana y del Estado terrorista que preside George Bush. Por eso es que incluir a Chávez 'en los hallazgos de la computadora de Reyes' era imprescindible. Por eso es que evitar cualquier otra liberación coordinada por Chávez era un imperativo (y la liberación de Ingrid Betauncourt ya se insinuaba como posible después de las coordinaciones entre Sarkozy y Chávez). Matando al segundo de las FARC se daba un paso de gigante en el bloqueo de cualquier salida política o diplomática del conflicto y se ponía un punto final sanguinario a cualquier otra mediación de Chávez.
Tampoco les dice la gran prensa a sus desavisados oyentes y televidentes que el hecho de que la OEA no haya condenado la agresión colombiana es una de las peores vergüenzas de la historia de esta región. Hemos vuelto a la época en que la OEA era, como en 1960, la toallita higiénica superabsorbente de la Casa Blanca (y de su mequetrefe preferido, en este caso el señor Uribe).
Tampoco se puede leer en ­esa prensa que el operativo terrestre de Colombia estuvo destinado no sólo a llevarse los dos cadáveres que eran el botín principal -el de Reyes y el del guerrillero y cantautor de la emisora de las FARC Julián Conrado- sino a rematar a algunos heridos. Lo demuestra el hecho de que seis de ­esos cadáveres aparecieron ­apilados en una esquina del campamento y cuatro de ellos, por lo menos, tenían disparos en la espalda.
Y no se leerá en esas hojas surgidas del consenso conservador guerrerista, que está probado que no hubo combate ni persecución -tal como señaló el ministro de Defensa colombiano- y que sí, en cambio, está comprobado que el territorio ecuatoriano fue violado por segunda vez en la madrugada del 2 de marzo, cuando un comando de la Fuerza Aérea Colombiana, premunido de visores infrarrojos, sacó en helicópteros a todos los soldados que habían participado en el exterminio del frente 48 de las FARC.
También está probado que la incursión aérea penetró diez kilómetros en tierra ­ecuatoriana, dado que el ataque vino del sur -tal como no dijo el ministro de Defensa colombiano-. Eso lo prueban las marcas en la copiosa vegetación, la forma de los cráteres de las cuatro bombas lanzadas por la aviación colombiana y las marcas de fuego aéreo de metralla en los muchos árboles que ocultaban el campamento.
Colombia ha acusado al ­Ecuador, bajo el paraguas de la impunidad puesto por Bush, 'de complicidad con las FARC'. Nada más irresponsable. Ecuador ha destruido, a lo largo de los últimos años, diecisiete bases de la guerrilla colombiana en territorio ecuatoriano y se prestó inclusive para la operación de captura de Simón Trinidad, el llamado canciller de las FARC, hecho ocurrido en pleno Quito y con la colaboración de agentes de la CIA. Como se recuerda, el gobierno títere de Colombia permitió que Trinidad fuese llevado por agentes de la CIA a los Estados Unidos, donde purga una condena de 60 años de cárcel.
No sólo eso: durante el régimen de Alfredo Palacios, la inteligencia colombiana, autorizada por el ejército del ­Ecuador, capturó a una decena de guerrilleros de las FARC que estaban internados en una clínica en Quito. Y es más: a pesar de las venenosas fumigaciones realizadas por Colombia en amplias zonas fronterizas con Ecuador -descocalización pagada por los Estados Unidos para Colombia pero que el viento convertía en binacional-, la diplomacia de Quito trató el asunto con ­una serenidad tan profesional como poco eficaz (Colombia continuó con sus vuelos tóxicos hasta que la experiencia empezó a desaconsejarlos).
Colombia es un peón de los Estados Unidos. Uribe quiere reelegirse. Estados Unidos aspira a un conflicto regional que termine con Chávez y, si se puede, con Correa. Uribe debe destruir cualquier salida pacífica al endémico problema de una izquierda que se fue al monte porque en las ciudades, sencillamente, la asesinaban. Y como si todo esto fuera poco, el 31 de diciembre de este año termina el acuerdo que le permite al gobierno estadounidense tener una base militar en Manta, Ecuador. Correa ya ha dicho que ese acuerdo no será prorrogado. Algunas azafatas de la prensa peruana ya han dicho que Tumbes podría reemplazar a Manta, pero si se mira el mapa se verá por qué Manta importa tanto para el llamado Plan Colombia, un diseño abiertamente militarista que sólo ahora empezamos a conocer en la peor de sus vertientes.


Autor: César Hildebrandt, nació en Lima el 7 de agosto de 1948. Es uno de los periodistas más influyentes y reconocidos de Perú

domingo, marzo 09, 2008

Día Internacional de la Mujer: Chile tiene qué celebrar



Que una mujer asumiera por primera vez la primera magistratura del país, fue motivo de celebración para la mayoría de las chilenas. Hoy, a 2 años de su mandato, la médico pediatra Michelle Bachelet, consecuente con sus principios y solidaria con su género, devolvió la mano a sus votantes con una serie de avances en políticas públicas orientadas precisamente a las mujeres, compromisos que formaban parte de su programa de gobierno y que hoy hacen sonreír a miles de compañeras. No en vano, para conmemorar el 8 de marzo el Servicio Nacional de la Mujer creo el slogan “Chile tiene qué celebrar”
En nuestro país, la primera vez que se conmemoró esta fecha fue en 1936 por parte del Movimiento Pro-Emancipación de la Mujer Chilena (MEMCH), sumándose a otros movimientos internacionales surgidos a comienzos del siglo XX en Estados Unidos y Europa, que protestaban por la desigualdad salarial, el derecho a sufragio femenino y contra la esclavitud sexual.
Un siglo pasó ya de aquel entonces y, a pesar de las grandes conquistas femeninas como el derecho al voto, el acceso a la educación, y participación en la vida pública, aún persisten las desigualdades entre hombres y mujeres. Aún así, consciente de esta situación, a la hora del análisis del caso chileno los avances de la denominada, Agenda Mujer, nos dejan ver el vaso más lleno que vacío.

VASOS VACIOS

Sin embargo, las brechas entre géneros se visualizan fundamentalmente en la discriminación laboral y en la participación política. Las mujeres ganan 35% menos que los varones por igual trabajo y un 56% menos si se trata de mujeres profesionales con títulos de Post-grado. Ellas son discriminadas por la maternidad, castigadas por las Isapres con relación a los varones, muchas veces realizan trabajos en condiciones más precarias o que permanecen ocultos. Tienen difícil acceso a cargos de jefatura y poder político, y un número de ellas sufre violencia doméstica y sexual.
Los 62 femicidios registrados durante el 2007, hicieron que el país abriera los ojos frente a un tema que traspasa las distintas clases sociales. Se enciende luz de alerta sobre una situación que no es privativa de Chile, pero que había estado escondida por años debido a la óptica machista de una sociedad que valida que el hombre ejerza dominio sobre la mujer; lo que manifiesta tanto en lo público como en lo privado.

VASOS LLENOS

Así y todo, la Presidenta Bachelet nombró un gabinete paritario con igual cantidad de ministros y ministras, como señal de un gobierno en pro de la equidad entre hombres y mujeres tras su asunción.
Con el convencimiento de que no hay equidad social, sin equidad de género, Bachelet lanzó una serie de políticas sectoriales para acabar con las desigualdades existentes.
En lo referente a la protección social, el 60% de las personas beneficiadas por la Reforma Previsional son mujeres. A partir del 2009, recibirán pensión las dueñas de casa y todas aquellas que se jubilen recibirán un bono por cada hijo.

Para garantizar el cuidado de estos últimos, el Estado chileno creó 1.700 salas cuna, y hay 30.500 trabajadoras beneficiadas con la extensión horaria de los jardines infantiles dependientes del área pública.

En materia de salud, en tanto, la puesta en marcha del programa: “Chile Crece Contigo”, la gestión oficial benefició a más de 68 mil embarazadas, otorgando atención médica integral madre-hijo. Además, se agregaron al Plan AUGE la analgesia en el parto, el cáncer de mama y cérvico uterino, la depresión y salud dental.
En el plano laboral, el año pasado 3 de cada 4 nuevos empleos creados fueron para mujeres y la participación laboral femenina llegó al 40,3%. De acuerdo a las encuestas del Casen 2006, 1.866.673 hogares son encabezados por una mujer, ello constituye el 35,1%. Por esta razón, el gobierno impulsó, a través del Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM) y Fundación Para la Promoción y Desarrollo de la Mujer (PRODEMU), en convenio con otros servicios públicos y municipios, programas para las jefas de hogar orientados a la capacitación y a su ingreso al mundo laboral.
También en este ámbito, todos los ministerios y en numerosos servicios públicos se está aplicando un Código de Buenas Prácticas Laborales. Asimismo, se legisló para que todas las trabajadoras tengan el derecho a alimentar a sus hijos e hijas menores de 2 años en horario laboral.
Las condiciones de igualdad de las mujeres se reflejaron también en el acceso a subsidios para la regularización de títulos de dominio y en la propiedad de bienes inmuebles: 6 de cada 10 subsidios habitacionales otorgados los últimos dos años fueron para mujeres.

FAMILIA Y PREVENCION DE VIOLENCIA

Sin dudas, el principal avance en materia de prevención de violencia intra-familiar fue crear una red de casas para mujeres en riesgo vital por maltrato, hogares que este año llegarán a veinticinco.
Se capacitó a las policías y se creó la línea telefónica gratuita “149” para denunciar casos de violencia con reserva de identidad
En las leyes sobre familia que afectan principalmente a las mujeres, es ley el derecho a cobro automático de asignación familiar, la agilización del cobro de pensión de alimentos y la eliminación del llamado impuesto al divorcio.
Con estos logros a su haber, el Gobierno tal como lo anunció a través del Servicio Nacional de la Mujer, se apresta a asumir los desafíos restantes del programa de la Presidenta Bachelet: legislar para potenciar la participación política de las mujeres en cargos de elección popular; sacar adelante durante el primer semestre el proyecto de ley que elimina la brecha salarial entre mujeres y hombres, y diseñar, junto con los ministerios de Salud y Educación, un plan nacional de prevención de embarazo adolescente, situación que hoy día es el punto de partida para muchas situaciones de profunda desigualdad social y económica para las mujeres.
No obstante, el segundo tiempo augura que las más duras batallas se darán en el Congreso con el proyecto de ley que elimina la brecha salarial y el proyecto de Ley de Cuotas, que facilita la participación femenina en cargos de representación política, cuya presentación tuvo dos intentos fallidos. “Este no es un tema de feminismo o de reivindicaciones laborales, es un tema de justicia”, ha dicho la Presidenta.
¿Qué opinarán las chilenas al respecto? Un sondeo realizado por la Unversidad de Chile y la Corporación Humanas, indica que dos tercios de las mujeres tienen altas expectativas de ganar más derechos durante el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. Y, ocho de cada diez apoyan que se establezcan leyes que aseguren la presencia femenina en el Congreso, la Corte Suprema, las gerencias de las empresas públicas, los ministerios, intendencias y gobernaciones, y en las Fuerzas Armadas y Carabineros.
Todo apunta a que no basta con otorgar igualdad de derecho a las mujeres, sino garantizar que puedan ejercerlo y en este punto el vaso está a medio llenar, pero queda claro que en Chile las mujeres tenemos razones de sobra para celebrar el terreno conquistado.
Vanessa Salazar
La autora es Periodista y trabaja en la Fundación PRODEMU, Valparaíso, Chile.

martes, febrero 12, 2008

El final menos esperado para la ortodoxia liberal


Pocos son los especialistas que se arriesgan a lanzar un pronóstico certero sobre lo que podría suceder con las finanzas de Estados Unidos y con la economía mundial, si la debacle financiera que atraviesa por estos días la potencia de occidente, ocasionada entre otras cosas por los créditos subprime, se agudizara. Sin embargo, algo quedó en claro después del derrumbe de las principales bolsas del mundo y de la desaceleración económica que padece Norteamérica: el final de la ortodoxia liberal.
Sólo basta con mencionar tres elementos para darse cuenta de que las rigurosas recetas impuestas por los sectores ultraconservadores de la economía quedaron a un costado del camino, por lo menos en estas circunstancias fue así.
Primero, el ambiente financiero no salió a cuestionar las medidas anunciadas por la administración Bush que entre otras cosas incluyen: rebaja de impuestos y envío de fondos a los sectores medios y bajos por un monto de 150 millones de dólares.
Hasta en algunos casos, los gurúes salieron a criticar el plan, al mejor estilo keynesiano, no por su contenido sino porque creen que la inyección de liquidez destinadas a las franjas más débiles de la sociedad de Estados Unidos no será suficiente para salir del estancamiento y evitar una recesión.
El gobierno efectuará reembolsos fiscales de entre 300 y 1200 dólares por familia y ejecutará una reducción de impuestos para las empresas por un total de 70 mil millones de dólares, según anunció el propio presidente Bush después del derrumbe de los mercados a principio de año.
Lo que llama la atención es que el ala más ortodoxa del sector privado ha cuestionado la intervención del Estado en momentos de incertidumbre económica y, más aun, sus recetas para salir de estas circunstancias se han inclinado siempre por los ajustes.
Sin dudas, los gobiernos de América Latina son los más indicados para dar testimonio de los incesantes reclamos que estos sectores, que hoy avalan una intervención del Estado, les hacían a ellos durante las sucesivas crisis que vivieron la mayoría de los países de la región después de la década de los noventa.
En esa época los bancos flamearon la bandera del liberalismo argumentando que no servía de nada aumentar el gasto público para reactivar a la economía. El argumento era que los que invirtieron mal debían pagar las consecuencias por sí solos y no a costas de los “plomeros estadounidenses” –como dijo el ex secretario del Tesoro, Paul O’Neill, respecto al caso argentino.
Segundo, quién podía pensar que un gobierno de características ultraortodoxo, como el de George Bush, anunciara una mega-batería de ayudas fiscales para estimular el consumo y salvar a los gigantes de las finanzas internacionales. Cabe recordar, que los principales bancos privados del mundo anunciaron pérdidas millonarias y los mercados perdieron demasiado terreno debido a la crisis en el sector inmobiliario.
Y, por último, como si fuera poco por miedo a que el plan no alcance, los ortodoxos levantaron sus copas para brindar después de que la FED anunciara un recorte de tasas para ayudar aun más a calmar las agitadas aguas.
Así todo el presidente Bush se prepara para terminar su mandato acorralado por la crisis económica y con una imagen por el suelo después de sus sucesivos traspiés en la guerra contra Irak y la lucha con el terrorismo, algo muy parecido a lo que le sucedió a su padre en 1992.

Consecuencias y el futuro de la crisis.

Las secuelas de la desaceleración económica se hicieron sentir en menos de una semana y en los sectores de menores recursos de la sociedad Norteamericana.
Según datos oficiales, La economía cerró su peor año desde el 2002, el crecimiento económico de Estados Unidos llegó a un 0,6 % en el último trimestre, mientras que en el anterior fue de un 4,9. Por su parte, la inversión en la construcción, uno de los sectores más castigados por la crisis, registró una nueva baja, en este caso de un 23,9 por ciento, la mayor caída en 26 años. Y otro dato que preocupa y mucho es que volvió a crecer la desocupación.
Los relevamientos son más que evidentes, las cosas en Estados Unidos no están nada bien aunque el sector privado, el gran responsable de esta situación, esté empecinado en negarse a mencionar la palabra recesión.
Lo curioso es que los organismos internacionales, bancos, economistas, que indican al resto de los países emergentes que caminos deben transitar para evitar tropiezos y en otros casos, como ya lo mencionamos, critican a los gobiernos que desoyen sus consejos, no sepan que puede suceder en Estados Unidos y que hayan cambiado su discurso para evitar enfrentar un mal mayor.
Un ejemplo de la incertidumbre que rodea a la atmósfera financiera en el caso norteamericano, son las diferentes visiones que se obtuvieron durante la Conferencia Anual de Davos hace un mes atrás.
George Soros, uno de los participantes del encuentro y conocido por la fortuna que obtuvo apostando contra la lira, arrojó un pronóstico poco alentador. Señaló que el desplome va más allá de los créditos subprime. El economista cree que se producirá un reordenamiento de la economía de la posguerra y el fin de la dominación del dólar. “Básicamente es el fin de 60 años de expansión continua del crédito basada en el dólar como moneda de reserva” dijo.
En cambio, otros especialistas consideraron que la actual crisis es una más de las tantas que ha sufrido Estados Unidos a lo largo de su historia y no dudan que en menos de un año las aguas volverán a su nivel.


¿Estamos en la antesala de un nuevo Crack?

Sería un poco apresurado hablar del fin de la hegemonía económica y financiera de occidente, como han pronosticado algunos medios, pero la actual crisis financiera internacional es de tal gravedad que varios especialistas, como Soros, anticiparon la llegada de un nuevo crack, como en 1929 tras el derrumbe de la bolsa.
El 24 de octubre de aquel año (jueves negro) se produjo una quiebra del mercado de valores de Nueva York, que provocó un prolongado período de deflación. La crisis se trasladó rápidamente al conjunto de la economía estadounidense, europea y de otras áreas del mundo. Una de sus consecuencias más inmediatas fue el colapso del sistema de pagos internacionales.
Vale aquí hacer un par de aclaraciones para diferenciar el contexto que rodeaba aquella crisis, por cierto muy distinto distinto al marco que rodea a la actual. En 1929, Estados Unidos fue el único que pudo resistir el colapso de los mercados y salir airoso del infierno. Europa como así también el resto del mundo sufrieron la peor parte de la crisis. En esta oportunidad, la crisis esta haciendo pedazos al mercado interno norteamericano, los déficit comercial y de pagos están llevando a Estados Unidos a un incomodo lugar, mientras que Europa y, principalmente, los países emergentes lograron autonomía económica lo que les ayudaría a que el efecto rebote no sea fulminante para ellos.
En rigor, si Estados Unidos entrara en una recesión, las condiciones estarían dadas para que se produjera un traslado del escenario económico mundial de Occidente hacia Asia. Y china ocuparía un lugar privilegiado en ese espectro.
Esta es una de las posibilidades que se barajan para un futuro no muy lejano, pero todo es incertidumbre hoy día, de lo que si podemos estar seguro es que las recetas ortodoxas se cavaron su propia tumba.
JM

jueves, enero 17, 2008

Colombia: un nuevo escenario en medio de la guerra


Quien ríe último; ríe mejor, reza un viejo dicho popular. Y vaya sino lo sabrá por estas horas el presidente venezolano Hugo Chávez, que en sólo una semana pasó del infierno al paraíso, después que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) liberaran a Clara Rojas y Consuelo Gonzales, secuestradas desde seis años en plena selva colombiana.
Tal importancia tuvo el punto que sumó el bolivariano, en esta especie de juego que se desató entorno a la liberación de los rehenes, que dejó pasar sólo un día para redoblar la apuesta y presionar al gobierno de su homólogo Alvaro Uribe, al que le pidió que retirara el título de terroristas a las guerrillas FARC y al ELN y se las pase a considerar como fuerzas insurgentes.
Desde comienzo de año, Colombia atraviesa momentos de gran intensidad política, ya que la liberación de la ex candidata a la vice presidencia, Clara Rojas y la ex congresal, Consuelo Gonzales, provocó una oleada de esperanza en la comunidad internacional para terminar con la guerra interna, que lleva casi cincuenta años, y llegar así a un acuerdo de paz que permita la liberación del resto de los secuestrados, unos setecientos civiles según datos oficiales.
Pero conviene realizar una crónica antes de analizar el pedido del venezolano a su par colombiano para desgranar los increíbles días que vivió la querida Colombia, ante la atenta mirada de todo el mundo, sin dejar un solo detalle al azar de cómo sucedieron los hechos desde el principio de la operación Emmanuel hasta llegar a la liberación de las dos rehenes.
Sólo de esta forma podremos explicar porqué Chávez resultó el gran victorioso de esta primera partida y ahondar más en el nuevo escenario político que se instaló en Colombia tras la liberación de Clara y Consuelo.

Escepticismo, frustración y libertad.

El 27 de diciembre de 2007, el mandatario venezolano anunció el comienzo de la operación “Emmanuel” desde Venezuela, acompañado por una comitiva de garantes internacionales, entre los que se destacaban el ex presidente de Argentina, Néstor Kirchner y el asesor de Lula Da Silva para los asuntos regionales, Marcelo Aurelio García, además de representantes de Bolivia, Ecuador, Cuba, Suiza y Francia.
Los medios internacionales transmitieron a sus respectivos países todos los detalles del inicio de la misión. Fiel a su estilo, Chávez no dejó pasar la oportunidad que presentaba la coyuntura mediática para mostrar lo clave que fue su gestión en las negociaciones iniciadas con las FARC.
El protagonismo que adquirió el mandatario venezolano fue una torpeza política y no cayó bien sobre las autoridades colombianas y en muchos de sus adversarios políticos que se lo hicieron saber de inmediato.
La expectativa que generó la operación Emmanuel duró poco tiempo. Cabe recordar, igualmente, que las FARC propusieron liberar a los tres rehenes en un gesto de desagravio al presidente Chávez tras la decisión de Uribe de terminar con su mediación.
Pero las horas pasaban y los problemas comenzaron a surgir ni bien la comisión de garantes internacionales pisó suelo colombiano.
Por un lado, las FARC denunciaban que las operaciones militares en la zona impedían la entrega de las coordenadas, claves para rescatar a los rehenes, y, por su parte, el gobierno colombiano sostenía que se trataba de una vieja maña de la guerrilla para no cumplir con su palabra.
Finalmente Uribe apareció de sorpresa en Villavicencio y declaró que las FARC no entregarían a los rehenes ya que no tenían en su poder al niño Emmanuel, quién se encontraba en un asilo de Bogotá.
La declaración pública sirvió para que la operación terminara de la peor manera: Sin Clara ni Consuelo y con varias dudas respecto al paradero del niño Emmanuel.
Sin embargo, y a pocos días del decepcionante operativo, Chávez sorprendió al mundo cuando anunció que las FARC le habían entregado las coordenadas para liberar a Gonzales y Rojas, que finalmente fueron localizadas en solo veinticuatro horas.

FARC - gobierno: lejos de ceder y a la sombra de Estados Unidos.

Después de este breve recuento, cabe preguntarse porqué tantas idas y vueltas para concretar el intercambio humanitario, cuando hubo vidas humanas que corrían peligro, y, por otro lado, qué se juegan las FARC y el gobierno en esta nueva etapa de negociaciones.
La respuesta es tan sencilla como los interrogantes: las partes en conflicto, es decir, la guerrilla y el gobierno, mantuvieron sus posiciones sin ceder ni un centímetro hasta el final de las negociaciones del operativo Emmanuel y por el momento ninguno amaga con cambiar de actitud.
Este punto sigue siendo el mayor inconveniente para alcanzar el anhelado proceso de paz en Colombia, que permitirá la liberación del resto de los secuestrados y la finalización de los combates.
Desde el gobierno y otros sectores, responsabilizan a las FARC de los males que aquejan a Colombia y la guerrilla culpa a Uribe por no arribar a un acuerdo.
Sin embargo, sostener que las FARC son las únicas responsables del conflicto armado es sencillamente desconocer la historia de Colombia, porque la guerra civil del país tiene a más de un protagonista.
Los enfrentamientos internos datan de 1949, en ese entonces el candidato Jorge Eliecer Gaitán fue asesinado por un grupo de conservadores apoyados por EEUU. La muerte de Gaitán desató la furia callejera que se extendió hasta estos días y en mayor proporción.
Estados Unidos participó de forma permanente en la guerra civil durante todos estos años. Sólo alcanzaría con revisar el último período de gestión del presidente Uribe para constatar el envío de fondos desde el Departamento de Estado con el objetivo de frenar el avance guerrillero por la vía armada en el marco del Plan Colombia, que pregonan ambos socios.
Ahora bien, creer que el gobierno de Uribe no colabora en nada para alcanzar una tregua tampoco es totalmente cierto. Más allá de que la administración central incrementó los operativos militares en las regiones en conflicto, por su parte, las FARC continuaron con sus operativos contra la sociedad civil. La guerrilla jamás dejó de secuestrar ciudadanos inocentes, realizar atentados contra centros civiles e incrementar sus negocios con el narcotráfico, principal base de su sustento.

Fuerzas terroristas o insurgentes; un nuevo escenario.

La liberación de Clara Rojas y Consuelo Gonzales abrió una nueva etapa en las negociaciones como señalamos al comienzo de este artículo y premió a Hugo Chávez, el éxito del intercambio humanitario le dio oxigeno después de la derrota electoral que sufrió en el referéndum constitucional en su país y lo colocó como una figura de peso para la región.
En este contexto, el bolivariano pidió a sus pares Latinoamericanos y a la Comunidad Europea que traten a las FARC y al ELN como fuerzas insurgentes y no grupos terroristas.
¿Por qué lo hizo? Primero, la circunstancias se lo permitieron, después de todo Chávez demostró tener cintura ante las adversidades vividas y logró lo que Uribe y su aliado norteamericano no pudieron con su plan, lograr la liberación de rehenes y, en segundo termino, el venezolano está convencido de que el cambio de status es el único camino posible para que el resto de los secuestrados sean liberados y poder así alcanzar la paz.
Esto no significa que Chávez como han tratado de imponer la mayoría de los medios apoye el accionar guerrillero, a pesar de que mantiene buenas relaciones con los principales jefes del grupo, el venezolano dejó en claro que no está de acuerdo ni con los procedimientos de las FARC ni tampoco con el terrorismo.
Chávez considera que el acuerdo de Ginebra frenaría el accionar de las FARC contra la sociedad civil y le daría al grupo la oportunidad de participar en la política nacional como una alternativa de izquierda.
Igualmente, la propuesta del venezolano no tuvo eco en varios presidentes del mundo, sólo el nicaragüense Daniel Ortega apoyó la iniciativa de su par.
No cabe duda que la iniciativa bolivariana tendrá varias trabas y, por otra parte, que la liberación de más rehenes ingresó en una nueva etapa de negociaciones. Sin embargo, pronosticar que sucederá en el futuro es bastante riesgoso y más conociendo a los actores involucrados en el conflicto, pero de lo que si podemos estar seguro es que un nuevo escenario se ha montado en Colombia y que Chávez tiene mucho que ver en el armado de éste, aunque les pese a sus adversarios políticos.

Por Juan Mansilla

miércoles, diciembre 05, 2007

Colombia, lejos de la paz


La sorpresiva decisión del presidente, Alvaro Uribe, de terminar la mediación de su homólogo, Hugo Chávez, con las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), para concretar un intercambio humanitario, provocó dos situaciones inesperadas: la congelación de las relaciones entre Bogotá –Caracas y el malestar de familiares de los rehenes con el gobierno de Colombia.
“Chávez debe seguir ayudándonos, porque es la única esperanza que tenemos, no podemos entender que (Uribe) haya cortado un proceso tan serio. Es muy doloroso, pero no perdemos la fe, aunque cada vez que se acerca una posibilidad el gobierno colombiano se ocupa de abortarla”, dijo Yolanda Pulecio, madre de Ingrid Betancourt.
Las declaraciones de Pulecio, circularon después de que se mostrara un video y cartas que confirmaron que la ex candidata presidencial franco-colombiana continúa con vida en plena selva colombiana, las cintas fueron un pedido expreso del presidente venezolano al jefe de las FARC.
Betancourt apareció demacrada y con la vista hacia el suelo. Las imágenes, que fueron capturadas por soldados colombianos de las manos de emisarios de las FARC, conmocionaron a la opinión pública internacional y a los familiares, que exigieron la reanudación inmediata de las negociaciones a cargo de Chávez.
Pese a esta solicitud, el alto comisionado para la paz, Luís Alberto Restrepo, dejó en claro que una mediación de Chávez es imposible. El funcionario manifestó que el gobierno del presidente Uribe “no considera conveniente reactivar la gestión” mediadora de Chávez.
Los últimos cruces verbales entre Chávez y Uribe crisparon más la relación que mantenian ambos mandatarios. Chávez acusó a Uribe de mentiroso y de no querer consolidar la paz en Colombia y, por otra parte, Uribe dijo que el venezolano pretende incendiar el continente y que su mediación con las FARC buscaba legitimar al terrorismo.
Por estos dichos, las relaciones comerciales de Venezuela - Colombia entraron en una pausa. El flujo comercial entre ambos países supera los 5 mil millones de dólares anuales. Venezuela envía una importante cantidad de petróleo al gobierno de Uribe y Colombia destina alimentos al país de Simón Bolívar.
¿Por qué, entonces, Uribe puso fin a la gestión de Chávez? ¿No sabía, acaso, los traspiés que esta decisión le ocasionaría a su país?
En cierta medida, la respuesta no es sencilla de responder a simple vista. Hay que tener en cuenta que el conflicto FARC - Estado proviene desde hace muchos años. El asesinato del candidato presidencial, Jorge Eliécer Gaitán, en 1949, fue la puerta para que la violencia la atravesara y se instalara en Colombia hasta estos días.
Ahora bien, retornando al interrogante anterior, en esta circunstancia quedó claro que las principales causas del final de la mediación de Chávez fueron: el protagonismo que adquirió el venezolano como garante de la paz en la región y la reinstalación de las FARC en el mapa político de Colombia.
Es difícil encontrar otros motivos ya que los avances para concretar un intercambio de 45 rehenes por 100 insurgentes presos estaba demasiado cerca.
Evidentemente, la concreción de dicho canje incomodaba no sólo al gobierno colombiano, que siempre buscó una salida por las armas, sino también a su aliado, EEUU, que financió dicha estrategia.
Para reforzar esta tesis, basta con analizar la primera presidencia de Uribe. Durante ese período, el Jefe de Estado colombiano decidió frenar, siempre con la bendición del norte, todo diálogo con las fuerzas revolucionarias y optó por la vía militar.
Por otra parte, pensemos que de haberse efectuado la liberación de los rehenes en poder de las FARC, entre ellos Ingrid Betancourt y tres norteamericanos, dejaba por sentado la disposición que tuvo la guerrilla para negociar un canje y desenmascaraba,además, la estrategia del gobierno colombiano de responsabilizar a las FARC de los constantes fracasos para alcanzar un acuerdo.
Sin embargo, poco importaron los avances obtenidos por Chávez, el gobierno colombiano decidió correr al bolivariano de la escena. Una comunicación telefónica con generales del Ejército fue el principal argumento que presentó Uribe para explicar el porqué del final de Chávez en la negociación.
Es cierto que Chávez tenía prohibido hablar con militares colombianos, pero la argumentación del llamado es poco sólida para justificar la salida del venezolano.
Tengamos presente que desde el comienzo de las gestiones de Chávez, Uribe puso palos en la rueda. El bolivariano debió suspender una reunión con emisarios de las FARC en Caracas por falta de seguridad. En aquel entonces, el Ministro de Defensa de Colombia salió a decir que los movimientos que realizaran las FARC corrían por su cuenta y que ellos harían lo posible para detenerlos. Después, Uribe presionó a las FARC, mientras Chávez permanecía reunido con el presidente francés Nicolás Sarkozy, el mandatario Colombiano pidió la liberación de los tres rehenes norteamericanos a cambio de que la reunión entre las partes involucradas se realizará en suelo colombiano, como lo solicitaron las FARC.
Chávez imploró paciencia y buena voluntad a su vencino en varias oportunidades, pero de poco sirvió, tampoco alcanzó el respaldo de Sarkozy y de varios mandatarios a la mediación del venezolano, Uribe cerró las negociaciones con las FARC sin importarle las esperanzas que éstas produjeron a la población colombiana.
Según funcionarios de Uribe, el presidente francés sería el elegido por el gobierno para reanudar las negociaciones con las FARC. Si bien es cierto, que el francés cuenta con el respaldo de los familiares y el guiño de las FARC, el avance hacia un intercambio humanitario será más difícil de conseguir.
En la carta que se público en todo el mundo, Betancourt agradece a Francia, a Sarkozy y expresa esperanza por la gestión de Chávez (habría sido escrita a fines de octubre) y de la comunidad internacional, pero cuestiona la actitud del gobierno colombiano: "Durante mucho tiempo hemos sido como los leprosos que afean el baile, los secuestrados no somos un tema 'políticamente correcto', suena mejor decir que hay que ser fuertes frente a la guerrilla".
Justamente, mientras se conocían estas líneas, Uribe sostenía que la opción militar seguirá abierta para destruir a la guerrilla. Por esta razón, es poco razonable que el presidente colombiano haya dicho que Chávez pretende incendiar el continente con más violencia si, por el contrario, en su intervención con las FARC, el venezolano sólo buscó la paz.

Por Juan Mansilla.

miércoles, noviembre 14, 2007

Una cumbre un poco distinta


Esta vez los críticos de las cumbres o reuniones de jefes de estados podrán hacer sus respectivos análisis a medias. Es que la XVII Cumbre Iberoamericana tuvo momentos de alta tensión política.
La cumbre sorprendió a los distintos enviados de medios periodísticos desde su inicio. Muchos de estos periodistas suelen calificar a estas reuniones de poco productivas y aburridas, pero la de Chile claramente ha sido una excepción.
Primero fue la discusión que mantuvieron los presidentes de Argentina, Néstor Kirchner, y de Uruguay, Tabaré Vázquez, dentro y fuera del ámbito de trabajo, que modificó el clima pacífico que se adueñaba del encuentro.
Kirchner salió a cruzar fuerte a su par uruguayo tras conocer la decisión de éste de permitir a la papelera Botnia poner en funcionamiento su planta ubicada en Fray Bentos. El presidente argentino le dijo a Vázquez que con este acto había clavado un puñal en la espalda al pueblo argentino. Las declaraciones del argentino fueron seguidas de cerca por la delegación española, encabezadas por el rey Juan Carlos y el presidente José Luís Rodríguez Zapatero. Tanto el monarca como el Jefe de Estado intervinieron en el conflicto como mediadores entre ambos países, con el objetivo de alcanzar una solución, que a esta altura parece imposible de concretarse.
Tabaré no se quedó atrás y retrucó a Kirchner. Aprovechó su turno para sostener que los cortes de frontera, organizados por los ambientalistas argentinos, son comparables con el bloqueo que los EEUU impuso sobre la Cuba de Fidel Castro.
Sin embargo, no fue el único episodio que se registró durante el encuentro y que llamó la atención de la prensa internacional. La frutilla del postre la pusieron el rey Juan Carlos y el presidente Hugo Chávez durante el último día de sesión. El monarca retó públicamente al mandatario venezolano cuando este último interrumpió reiteradamente a su par español, Rodríguez Zapatero. ¡Por qué no te callas! Retumbó en la sala ante la sorpresa de los presentes.
Pero, ¿Fueron los cruces verbales lo único que sucedió en la cumbre trasandina? Efectivamente, no.
La reunión de Chile abrió la mesa de debates haciendo hincapié en su slogan: “Por una cohesión social mayor”. Y en este marco, hubo distintas visiones de cómo superar las diferencias sociales que predominan en la región. América Latina es la región más desigual del mundo.
Según datos de la CEPAL, 48,6 por ciento es la parte de la renta con la que se queda el 10% más rico de la región. El 10 % más pobre recibe sólo el 1,6 de los ingresos.
La representación española intentó seducir a los demás países con la idea de que es posible disminuir la brecha entre ricos y pobres con una mayor participación del sector privado en el mercado interno. Esta intención no es un capricho ni tampoco una idea descabellada de las autoridades de España. Muchos de los capitales españoles abundan por toda la región, principalmente en economías como la brasilera, argentina y chilena, pero les resulta difícil ingresar o permancer en mercados como el venezolano o boliviano.
Casualmente, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, son países enrolados en el socialismo del siglo XXI, que pregona el presidente venezolano Hugo Chávez. Para ellos, el Estado debe tener control absoluto sobre los bienes económicos de sus respectivos países. De esta forma, según ellos, podrían asegurar una mayor equidad en la distribución de la riqueza.
Por último, los estados “mixtos” dejaron su punto de vista al respecto. Para Argentina, Brasil, Chile, Perú, los recursos deben permanecer bajo el control del Estado y el sector privado.
Al abrir la XVII Cumbre Iberoamericana ante 22 presidentes el rey Juan Carlos de España había hablado de una desigualdad “lacerante” en Latinoamérica. Claro que la solución de este problema quedará para otra reunión y tal vez aquí, los amigos analistas tengan algo de razón, respecto a las cumbres.
Por Juan Mansilla.

viernes, noviembre 02, 2007

Elecciones presidenciales: ¿Por qué ganó Cristina?


Las elecciones presidenciales dejaron un claro e indiscutible resultado: Una aplastante victoria de la candidata del oficialista partido Frente para la Victoria, Cristina Fernández de Kirchner.
Pero, ¿por qué ganó Cristina? Según una encuesta que encargó y después publicó el diario Clarín al Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), la mayoría de los electores que se volcaron a favor de la candidata kirchnerista lo hicieron por que no quieren sobresaltos en la economía y confía en que la senadora va a mantener el actual modelo de gestión.
En sintonía con el resultado del sondeo efectuado por CEOP se expresó también la flamante presidenta electa y varios colaboradores de primera línea del gobierno. En una entrevista televisiva con el periodista Morales Solá, conductor del programa “Desde el llano”, Cristina aseguró que su victoria en las urnas se debe en gran medida a la gestión que lideró el presidente Néstor Kirchner en estos últimos cuatro años.
Sin embargo, el crecimiento anual de un 8 por ciento, el superávit fiscal y el descenso del desempleo, entre otros logros del gobierno, no fueron el único y principal motivo para que la senadora suceda a su marido el próximo diez de diciembre en la Casa Rosada.
Varios son los puntos que debemos analizar y que detallaremos en forma ordenada para llegar a entender por que no hubo necesidad de una segunda vuelta electoral.
En primer lugar, el aluvión de votos que recibió el Frente para la Victoria en las provincias más pobres del país, ubicadas al norte del territorio nacional, y en los grandes conglomerados, como el “gigante” cordón bonaerense, fue decisivo en el conteo final. La gran masa de votantes que propicia el conurbano es clave para cualquier elección y la candidata oficialista llegó mejor a los sectores que pueblan a éste durante la campaña.
La fragmentación de la oposición colaboró, sin dudas, para la consagración de Cristina. Los votos obtenidos por la candidata de la Coalición Cívica (22,9%), Elisa Carrió, y por el candidato de UNA (16,9%), Roberto Lavagna, sólo beneficiaron a la Primera Dama y restaron posibilidades a cualquiera de los candidatos opositores antes mencionados. Si sumáramos los sufragios correspondientes a Carrió y Lavagna hoy estaríamos analizando el ballotage.
Por otra parte, resultó clave el apoyo que los aparatos partidarios brindaron a la formula Cristina-Cobos. Aquí sobresalió el partido justicialista bonaerense. La estructura peronista de la provincia más poblada del país garantizó un triunfo sin sobresaltos al gobierno nacional. También se destacaron el justicialismo santafecino y cordobés, en ambos distritos Cristina se impuso holgadamente. Pero, ojo, no todos los méritos son para el justicialismo, el radicalismo K también aportó lo suyo en esta elección. En Mendoza, por ejemplo, provincia comandada por Julio Cobos, compañero de formula de Cristina, la lista oficialista obtuvo un 60 por ciento de los votos, al igual que en varios distritos gobernados por radicales kirchneristas.
Los logros obtenidos por la gestión de Néstor Kirchner, por último, movilizaron a parte del electorado a inclinarse por Cristina como sostiene el oficialismo, pero de ninguna manera fue la principal causa del triunfo. Si hubiera sido así ¿por qué los sectores medios y altos se inclinaron, en su mayoría, por otras opciones? ¿No son estos los más beneficiados por el modelo actual? Los resultados económicos están a la vista de todos, más si los comparamos con la crisis del 2001. El tipo de cambio vigente y otras medidas resurgieron a la gélida clase media y acrecentaron las divisas de la poderosa clase alta Argentina, pero fueron estos sectores los que le dieron vuelta la cara al gobierno. Como señalamos al comienzo de este análisis, la clase baja respaldó a la candidata oficial. Sin embargo, los que menos ingresos tienen sufren en carne propia una de las consecuencias de la gestión Kirchner: la inflación.
Cristina Fernández de Kirchner ganó bien y se convertirá en la segunda mujer que gobierne a Argentina, esto no está en discución. Las lecturas después de cada escrutinio son muchas, cada cuál hace la que más le conviene, pero quedarse con una sola puede ser un grave error para el futuro.

Por Juan Mansilla.

jueves, noviembre 01, 2007

Hasta la victoria.. a veces

Nuevamente otro estrepitoso fracaso. Nuevamente los partidos de izquierda no han podido llegar a alcanzar un mísero dígito en las recientes elecciones. Exceptuando al Movimiento Sur de Pino Solanas, que superó a Lopez Murphy, las demás listas con las figuritas repetidas de siempre dieron vergüenza y reflejaron la decadencia absoluta de estos partidos con consignas románticas y desactualizadas, tan alejadas de la “clase obrera” y el “pueblo” que dicen representar.
Quizás se deba a un capricho, una cuestión de ego, o simplemente rebeldía, que no haya renovación no sólo en los postulantes sino también en ideas, objetivos y propuestas.
Sería interesante escuchar el análisis, si es que lo hacen, de los diferentes partidos luego de los ya repetitivos magros resultados electorales. Sobre todo porque parecen no querer ver una realidad que está delante de ellos al postularse nuevamente para hundirse en una soledad profunda, un túnel sin salida, que si la tuviera, conduciría a un círculo de perversiones y dogmas totalmente desprestigiados y desmoralizados.

Un gran problema de esos círculos cerrados es que viven una realidad paralela, que se basa en opresores y oprimidos, que piensa que cortando la calle se soluciona todo, que tirando piedras son mas revolucionarios, que prometiendo salarios estrafalarios van a cosechar mas votos.
Y además, es llamativo que el denominado “voto bronca”, siga considerándose un opción viable. ¿Cómo es posible que desde el ceno de partidos tradicionales e históricos no contemplen otras alternativas?. “Vote en blanco o no vote”. Genial. ¿Y después?. “Que se vayan todos”. Hermoso. Pero ¿quién va a gobernar?. ¿El pueblo? ¿los dirigentes de izquierda?. Creo que no hace falta profundizar para darse cuenta que en vez de acercarse al pueblo se alejan cada vez mas con consignas arbitrarias, sin sustento.

Practicidad y Dogma

Mientras los dirigentes se pelean entre ellos por detalles insignificantes, ya sea por tener diferentes lineamientos o venir de distintas corrientes, los ya conocidos políticos de derecha o mejor dicho pragmáticos, hacen sus negocios primero, arreglan sus espacios de poder y lamentablemente ganan. Después dirán públicamente algo contra sus otrora socios, pero todo seguirá igual y en mayor o menor medida serán beneficiados con espacios de poder.
A ellos les encanta que la Izquierda sea así, pues están tranquilos, saben que mas que un par de cortes, actos o movilizaciones no van a lograr. Y se comprobó en diciembre de 2001 que el total de la población sale a la calle sólo cuando tocan su propio bolsillo, nada mas que eso. Lo demás no importa. Esencialmente, el argentino es individualista, piensa en su propio bienestar y reacciona cuando el mismo se ve perjudicado.

Para poder empezar a cambiar la realidad, orientar un mejor rumbo social y político es necesario un proceso de cambio gramsciano: el cambio del pensamiento, la revolución de la mente. Pero es demasiado pedir para un aparato armado, listo para salir a perder, sin cambiar ni un solo hombre, y encerrarse cada vez mas en su propia celda de perdición. Los resultados están a la vista.

Por Matías Tisocco