miércoles, mayo 28, 2008

América Latina pateo el tablero


La puesta en marcha de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), en Brasil, afianzó el liderazgo del presidente Luiz Inácio “lula” da Silva en la región y enterró los objetivos de la Casa Blanca sobre el hemisferio en materia de seguridad y defensa.
Sobre este último aspecto puntualmente, la administración de George W Bush ha perdido mucho terreno en América Latina, las acciones recomendadas por el Departamento de Estado a los gobiernos latinoamericanos para frenar el avance del terrorismo sólo hicieron eco en Colombia, un aliado incondicional del norte, el resto de los países desoyeron y criticaron dichos consejos.
El relanzamiento de la UNASUR, sin dudas, es una clara señal del desaire que los presidentes suramericanos propiciaron nuevamente a su par norteamericano en este sentido. La creación del Consejo Sudamericano de Seguridad - primera actividad del bloque- aisló totalmente al norte de sus vecinos.
De esta manera, el nuevo organismo regional de seguridad, impulsado por Lula y sus colegas, moderará las futuras disputas entre los países vecinos, tarea que efectuaba hasta entonces la Organización de Estados Americanos (OEA), muchas veces presionada por Washintong.
Sólo Uribe, presidente colombiano, se opuso a la creación del consejo de seguridad, aduciendo que esa tarea se superponía con las actividades que la OEA realizaba en terreno local. Sin embargo, la negativa del colombiano no frenó el proyecto ideado por el mandatario brasileño, que terminó imponiendo su idea en su propia casa.
Cabe recordar, que durante el conflicto diplomático que mantuvieron Colombia, Ecuador y Venezuela, por la intromisión de tropas colombianas –apoyadas logísticamente por el ejército norteamericano- en territorio ecuatoriano, solamente Estados Unidos defendió el ataque a suelo extranjero, mientras que el resto de los gobiernos de la región condenaron la intromisión territorial en la histórica Cumbre de Rio, por esta razón se explica la acitud colombiana frente a la creación del nuevo ente.
Aquel conflicto regional, sirvió para abroquelar a los mandatarios suramericanos detrás del presidente Correa para presionar a la desgastada y cuestionada OEA y, por otra parte, impulsar la creación de un consejo local que dirima sobre futuros casos similares.

Liderazgo

La concreción de Dicha idea la semana pasada en Brasil, no sólo significó un portazo para las ambiciones imperialistas, provocó, además, la consolidación del presidente Lula da Silva como líder regional.
Lula logró reunir a todos los Jefes de Estado del continente para aprobar la creación del Consejo de Seguridad Sudamericano que suplantará a la OEA y refundar el bloque supranacional que había quedado paralizado desde su fundación.
UNASUR fue creada el 8 de diciembre de 2004 en Cuzco, Perú. La secretaría ejecutiva se encuentra en Quito, Ecuador y la dirección está a cargo de presidentes, cancilleres, y funcionarios de los países miembros, pero recién ahora se puso en funcionamiento.
Desde el encuentro en Cuzco, el organismo sufrió varias crisis y casi nadie le prestaba importancia. La lucha que mantuvieron casi a ciegas Argentina y Brasil por el comando regional impidieron el normal desarrollo del espacio político-comercial.
Sin embargo, la recomposición de las relaciones bilaterales entre los principales socios del MERCOSUR y los éxitos logrados por la administración brasilera en materia económica en este último tiempo, posibilitaron la constitución de la postergada unidad suramericana.
“América del Sur, unida, puede mover el tablero político del mundo”, celebró el presidente carioca, dejando en evidencia su rol en el bloque.
Es cierto que Lula se ganó el calificativo de vocero regional ante el mundo. En primer lugar, porque controló al venezolano Hugo Chávez –quién podía amenazar su anhelo- en más de una oportunidad, siempre tomó distancia de las críticas que el bolivariano le propiciaba al imperio norteamericano pero jamás tildo de dictador a éste como si lo hizo la Casa Blanca reiteradas veces. Además, recompuso las relaciones con Argentina y puso fin a las disputas sin sentido y, por último, llevó a su país a una expectante posición mundial en materia económica, a tal punto que muchos analistas sostienen que Brasil, India y China serán los protagonistas de la futura economía mundial.
Ahora es difícil saber que pasará con la UNASUR, pero de lo que si podemos estar seguros es que este ha sido un gran avance en la demorada unión de los pueblos suramericanos.
Por Juan Mansilla.

viernes, mayo 23, 2008

En Washington muchos eligen la cautela con Chávez


En un discurso el martes 7 de mayo, el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush acusó formalmente al de Venezuela, Hugo Chávez, de haber convertido a Venezuela en "un santuario para unidades de las FARC". El presidente remarcó las alianzas de Chávez con Cuba e Irán, urgió a aprobar el Tratado de Libre Comercio con Colombia para respaldar al gobierno de Álvaro Uribe y calificó al gobierno de Caracas como "hostil con Estados Unidos y con los intereses americanos". Sin embargo, un documento elaborado por la Comisión de Relaciones Internacionales del Senado, difundido el día anterior, advierte que antes de adoptar tal sanción, "los legisladores deben asegurarse de que la ley sea construida con cuidado y flexibilidad para que garantice que las sanciones afecten a Chávez y no fortalezcan sus posibilidades de movilizar la opinión pública a su favor, tanto en Venezuela como en el resto de América Latina". El texto es enfático, además, cuando recomienda a los legisladores "tener extremo cuidado a la hora de aprobar sanciones que dejen aislado a Estados Unidos y reduzcan su margen de maniobra para empujar reformas constructivas en la región".
El documento -filtrado a la prensa durante una visita a Bogotá de Carl Meachem, asesor principal de la Comisión para asuntos latinoamericanos y publicado por el diario colombiano El Tiempo- subraya además que "cualquier nueva sanción no debe afectar las posibilidades comerciales de Estados Unidos". E insiste en buscar previamente el consenso con los gobiernos al Sur del Río Bravo porque "sin ese apoyo las sanciones no serían tan efectivas o incluso podrían ser contraproducentes". En la conclusión práctica de sus estimaciones, el Senado señala que "Estados Unidos debe tener cuidado de no equiparar a otros países como simpatizantes del terrorismo por mantener agendas con Venezuela". En ese contexto, el discurso de Bush pareció más una diatriba con su propio Senado que una decisión contra Chávez.

Reconocimiento

Es significativo el hecho de que el círculo áulico del Senado estadounidense advierta sobre la necesidad de eludir el aislamiento de Washington. Ante todo, el párrafo constituye un reconocimiento tácito del lugar que Caracas ha logrado en el concierto diplomático regional. Aun sin un relevamiento sistemático, es presumible que jamás, en 200 años, un gobierno estadounidense haya tenido que tomar en cuenta un riesgo semejante. Incluso en los años 60 cuando la simpatía generalizada en la región con la Revolución Cubana obligó a Washington a pergeñar la Alianza para el Progreso, el Departamento de Estado podía planificar la expulsión de Cuba de la OEA sin el más mínimo temor a la deserción de los restantes países. No menos elocuente es el hecho de que desde el Capitolio se muestre temor por las posibilidades de Chávez de movilizar a su favor la opinión pública venezolana y latinoamericana. El presidente venezolano, quien siempre habla con amargura de "la falla tectónica" de su gobierno en materia de comunicación, debe haber leído con asombro ese reporte.
El posible salto a una acusación formal contra Venezuela es tanto más incierto en la medida en que su aval sería la famosa computadora portátil de Raúl Reyes, el comandante de las FARC abatido en territorio ecuatoriano a comienzos de marzo. Las supuestas revelaciones obtenidas de esa notebook, que aparecen en cuentagotas y según los requerimientos de la coyuntura, son más bien motivo de chanzas. En sucesivas reuniones de altos funcionarios latinoamericanos realizadas durante los últimos dos meses, tuve oportunidad de comprobar que incluso los representantes de gobiernos menos próximos a Caracas le atribuyen cero credibilidad al asunto.
No obstante, incluso el Senado está lejos de desechar ese recurso, aunque advierte que "hay que asegurarse que la información del computador se distribuya ampliamente y exista transparencia sobre cómo fue analizado". Para ello recomienda "crear una página oficial en Internet, asociada con la INTERPOL u otro organismo multilateral que sirva como canal exclusivo para hacer públicos los documentos. Esa organización debe ser vista como imparcial por los países pues de lo contrario se corre el riesgo que se diga que está siendo manejada por Estados Unidos".
En la misma dirección, las instrucciones del Senado apuntan a explorar una línea de colaboración con el gobierno de Ecuador por intermedio de la OEA, con el objetivo de sustraer a ese país de la influencia de Caracas. El documento aconseja colaborar para el "entrenamiento y dotación a las fuerzas antinarcóticos de Ecuador y la entrega de ayuda humanitaria para colaborar con el país en la atención de la población desplazada de Colombia". Esa línea de acción no excluye la intervención militar, al afirmar que tal política "debe incluir asistencia para interdicción en puertos y fronteras al igual que radares, equipos de comunicaciones, municiones y apoyo logístico para las fuerzas armadas que vigilan la frontera".
Fuentes del gobierno ecuatoriano descartan la eventualidad de tal aproximación entre Quito y la Casa Blanca. La misma opinión puede recogerse de la diplomacia venezolana. La orientación propuesta por el Senado estadounidense, con mayoría Demócrata, indica así sobre todo una diferencia significativa con la actual administración, aunque ésta estribe en la conducta inmediata a adoptar frente a los gobiernos suramericanos y, tácitamente, en la evaluación de los riesgos de la diplomacia estadounidense para el hemisferio.


Por Luis Bilbao.
Caracas, Venezuela.

jueves, mayo 22, 2008

Respuesta hemisférica yanqui: la IV flota de intervención


Había surgido en 1943 para luchar contra los submarinos nazis y proteger la navegación durante la Segunda Guerra Mundial. Es desactivada en 1950 por innecesaria. El Comando Sur suplía las necesidades hegemónicas de Estados Unidos en nuestra área. Sin embargo, acaba de renacer en días recientes, después de 48 años, y sus fines intervencionistas no necesitan demostrarse. Los propios jefes militares en sus declaraciones lo divulgan de forma natural, espontánea e incluso discreta. Agobiados por los problemas del precio de los alimentos, la energía, el intercambio desigual, la recesión económica en el mercado más importante para sus productos, la inflación, los cambios climáticos y las inversiones requeridas por los sueños consumistas, comprometen el tiempo y las energías de dirigentes y dirigidos.
Lo real es que la decisión de restablecer la IV Flota se anuncia en la primera semana de abril, casi un mes después que el territorio de Ecuador fuera atacado con bombas y tecnología de Estados Unidos y por presión suya, matando e hiriendo a ciudadanos de diversos países, lo cual causó profundo rechazo entre los líderes latinoamericanos en la reunión del Grupo de Río que tuvo lugar en la capital de la República Dominicana.
Peor aún: el hecho se produce cuando es casi unánime el rechazo a la desintegración de Bolivia promovida por Estados Unidos. Los propios jefes militares explican que tendrán bajo su responsabilidad a más de 30 países cubriendo 15,6 millones de millas cuadradas en las aguas adyacentes de Centro y Suramérica, el mar Caribe y sus 12 islas, México y los territorios europeos en este lado del Atlántico.
Estados Unidos posee 10 portaaviones del tipo Nimitz, cuyos parámetros más o menos similares suelen ser: desplazamiento de 101 mil a 104 mil toneladas de carga máxima; largo de cubierta 333 metros; ancho de la misma, 76,8 metros; 2 reactores nucleares; velocidad que puede llegar a 56 kilómetros por hora; 90 aviones de guerra. El último de ellos lleva el nombre de George H.W. Bush, padre del actual Presidente; ya fue bautizado con champán por el propio progenitor; debe estar listo para unirse a las demás naves en los próximos meses.
Ni un solo país en el mundo posee una nave similar a estas, equipadas todas con sofisticadas armas nucleares, que pueden acercarse a pocas millas de cualquiera de nuestros países. El próximo portaaviones, el USS Gerald Ford, será de nuevo tipo: tecnología Stealth invisible a los radares y armas electromagnéticas. La principal constructora de un tipo u otro es la Northrop Grumman, cuyo actual presidente también forma parte de la Junta Directiva de la petrolera de Estados Unidos Chevron-Texaco. El costo del último Nimitz fue de seis mil millones de dólares, sin incluir aviones, proyectiles y gastos de operación, que pueden ascender también a miles de millones. Parece un cuento de ciencia ficción. Con ese dinero se pudo haber salvado la vida de millones de niños.
¿Cuál es el objetivo declarado de la IV Flota? "Combatir el terrorismo y las actividades ilícitas como el narcotráfico", así como enviar un mensaje a Venezuela y al resto de la región. Se anuncia que comenzará a operar el próximo 1º de julio.
El Jefe del Comando Sur de Estados Unidos, almirante James Stavrides, declaró que ese país necesita trabajar más fuerte en "el mercado de las ideas, para ganar los corazones y las mentes" de la población en la región.
Estados Unidos cuenta ya con las flotas II, III, V, VI y VII desplegadas en el Atlántico Occidental, el Pacífico Oriental, el Medio Oriente, el Mediterráneo y Atlántico Oriental, y el Pacífico Occidental. Faltaba sólo la IV Flota para custodiar todos los mares del planeta. Total: nueve portaaviones Nimitz en activo o muy próximo a estar en plena disposición combativa, como el George H. W. Bush. Dispone de una reserva suficiente para triplicar y hasta cuadruplicar el poder de cualquiera de sus flotas en un determinado teatro de operaciones.
Los portaaviones y las bombas nucleares con que se amenaza a nuestros países sirven para sembrar el terror y la muerte, pero no para combatir el terrorismo y las actividades ilícitas.
Debieran servir también para avergonzar a los cómplices del imperio y multiplicar la solidaridad entre los pueblos.


Fidel Castro Ruz
Publicado en el diario cubano Granma.

viernes, mayo 16, 2008

Biocombustibles, una obsesión para la Unión Europea


“América Latina ocupa un lugar importante en nuestra política exterior. Los países de América Latina son para nosotros importantes socios económicos y políticos para la conformación del orden global
”,dijo la canciller y primera ministra alemana, Angela Merkel, poco antes de arribar a Perú, donde participará de la V Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea.
Pero ¿Por qué la mujer más influyente de la Comunidad Europea efectuó dicha declaración antes de visitar por primera vez Sudamérica? ¿Cuáles son las intenciones de Europa en esta reunión internacional?
Sin dudas, la asistencia de Merkel a la cumbre tiene una importante significancia no porque sea la primera vez que la Jefa de Estado alemán visita nuestra región sino porque será ella la interlocutora de las pretensiones del mercado europeo.
Tampoco se necesita ser adivino para llegar a develar las intenciones que tiene el viejo continente para con nuestra región. La Cumbre Iberoamericana que se desarrolló en Chile el año pasado, recordada por el cruce que mantuvieron el Rey Juan Carlos y el presidente Hugo Chávez, es un claro antecedente. En aquella oportunidad, el presidente español Rodríguez Zapatero sugirió a sus pares latinoamericanos que sólo era posible contrarrestar las desigualdades sociales que afectan al continente con políticas económicas que se ajusten a las necesidades del mercado.
Claro que estas necesidades van muchas veces en contra de los intereses de los hombres. Y esta no será la excepción, Merkel trae a Perú varios temas para plantear en la Cumbre pero el problema energético ocupará la mayor parte de los debates.
Las declaraciones de la Jefa de estado alemán publicadas en el primer párrafo se dirigían hacia esa dirección. Es que Alemania como el resto de los países de la comunidad europea necesita la colaboración de América Latina para contrarrestar los problemas que ya padecen en materia energética.
Alemania es uno de los países desarrollados que dispuso reemplazar los combustibles fósiles por biocombustibles, pero la pobre producción de maíz complicaron el abastecimiento.
Recordemos que los legisladores alemanes sancionaron una ley que obliga suplantar gradualmente el uso de naftas pesadas por biodiesel. Algo similar sucede en Estados Unidos.
Según la ley que aprobó el Congreso Norteamericano, para el 2022 harán falta por lo menos 36.000 millones de galones de biocombustibles para añadirlos a la gasolina (comparados con 4700 millones de galones el año pasado). Es decir que unos 21.000 millones de galones deberán venir de alguna fuente distinta del maíz, como el azúcar, la celulosa o el pasto.
Por los pocos rindes de las cosechas europeas y norteamericanas los problemas de abastecimiento ya se empezaron a sentir tanto en Alemania como en Estados Unidos. Este es ejemplo cercano de esta realidad, el año pasado, los agricultores de Estados Unidos sembraron de maíz una cantidad mayor de tierra que cualquier otro año desde la Segunda Guerra Mundial. Y aún así, no fue suficiente: la demanda del cereal subió más que la superficie sembrada, y el precio saltó de cuatro a seis dólares el bushel. Algo similar ocurrió en Alemania y el resto de Europa
Por esta razón, Alemania y Estados Unidos se ven obligados a recurrir a la provisión de granos desde cualquier parte del planeta para asegurar la producción de biocombustibles y cumplir con sus propias leyes.
Este será el papel que Merkel en esta cumbre. Los países de América Latina y el Caribe son productores de maíz y otros granos para la producción del oro verde como le llaman algunos técnicos.

Biocombustibles vs alimentos.


Sin embargo, la canciller no tiene el camino despejado para avanzar con los propósitos de la Unión Europea.
Al igual que Zapatero en Chile, la alemana chocará con el planteo de países como Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Cuba que se oponen terminantemente a la utilización de los biocombustibles.
Chávez y Fidel no comparten la idea de utilizar alimentos para la producción de energía alternativa. Ambos mandatarios alertaron sobre el peligro que esta práctica representaría para los precios de los alimentos.
Actualmente, el mundo padece una crisis alimentaria que se agudiza a medida que pasan los meses. Los precios de los alimentos se fueron a las nubes y una de las principales causas ha sido la utilización de cereales para la generación de biocombustibles.
¿Qué dicen los países desarrollados? La mayoría responsabiliza al crecimiento de la población mundial y al aumento del consumo en China e India pero descartaron a los biocombustibles como una de las principales causas de la suba de precios de los alimentos.
Según algunas organizaciones protectoras del medio ambiente, el hambre aumentaría si los países desarrollados continúan utilizando los alimentos para la generación de energía y el medio ambiente correría serios peligros de contaminación.
Greempeace recolectó firmas en contra de la producción de biocombustibles y alertó a algunos jefes de estado de la región que participarán de la cumbre sobre la destrucción de los bosques latinoamericanos que serán utilizados para aumentar las plantaciones que son materia prima del biodiesel.
Esta más que claro que Europa redoblará los esfuerzos para llevarse de la Cumbre de Lima buenos resultados que le permitan seguir produciendo biocombustibles, será cuestión de los jefes de estado de América Latina y el Caribe permitírselo.

Por Juan Mansilla.

martes, mayo 13, 2008

HAMBRE


La impresionante subida de los precios de los alimentos está produciendo una gravísima debacle en el mundo entero. Estamos ante un momento de emergencia mundial que, en palabras del presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, puede provocar la muerte de "millones de personas en breve".
El hambre se extiende velozmente por los países pobres provocando importantes revueltas populares de protesta, que ya han producido muertos en Haití y la intervención del ejército en Pakistán. Además, la situación de pobreza se está agravando seriamente y, según la ONU, más de 100 millones de personas van a sufrir especialmente esta crisis alimenticia.
A pesar de la magnitud de este problema, los políticos y economistas occidentales se mantienen impasibles. De hecho, se sabía que esta crisis iba a tener lugar y no se ha actuado en ningún momento para evitarla. Es más, en realidad los grandes culpables y responsables de la actual situación son las entidades y organismos supranacionales que ahora se muestran tan sobrecogidos por la dimensión de la crisis alimenticia.
Responsables y cómplices porque ellos han diseñado, fomentado y fortalecido la estrategia de las multinacionales destinada a sustituir la agricultura tradicionalmente orientada a la alimentación por la producción de biocombustibles con la excusa de disponer de fuentes de energía más sostenibles medioambientalmente en los países ricos.
Así, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha advertido que las reservas mundiales de cereales caerán a su nivel más bajo en 25 años.
De esa manera se ha abierto un nicho de mercado muy rentable, gracias a la alta demanda que generan los países ricos, pero a costa de producir hambre en multitud de países. O, dicho de una manera más clara, como hace Jean Ziegler, portavoz especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, cometiendo un auténtico "crimen contra la humanidad".
Para colmo, esta crisis alimenticia de proporciones gigantescas se ve agudizada profundamente por la crisis financiera que comenzó el verano pasado y que ha encarecido los créditos y aumentado los costes financieros.
Como respuesta a la incertidumbre imperante con respecto a las entidades crediticias, y gracias a las continuas inyecciones de liquidez de los bancos centrales (que en lugar de solucionar el problema financiero lo que hacen es prestar más recursos a los grandes financieros para que sigan llevando a cabo sus actividades especulativas), los inversores están dirigiendo actualmente sus operaciones hacia el mercado de futuros para las materias primas.
Estas inversiones puramente especulativas en el mercado de futuros están produciendo alzas impresionantes en los precios básicos, y están agravando con ello aún más los problemas a los que se enfrentan millones de personas a la hora de comer.
Así, el Banco Mundial estima que los precios de los alimentos han subido un 83% de media en los últimos tres años, y que en el caso del trigo el incremento ha sido de un 120% con respecto al año anterior. Subidas que se prevé sigan produciéndose si no se corta de raíz la deriva especulativa de los mercados.
Como es lógico, son las clases sociales más desfavorecidas quienes sufren las peores consecuencias de estas subidas de precios, pues mientras que en los países ricos las familias destinan aproximadamente un 10% de los ingresos al consumo de alimentos, en algunos países subdesarrollados esta proporción puede llegar a alcanzar el 80%.
En este contexto, los grandes organismos internacionales muestran una vez su radical inoperancia. No sólo han contribuido a crear las condiciones que han provocado el desastre sino que han sido incapaces de prever lo que iba a ocurrir y, ahora, se limitan a hacer propuestas evasivas o claramente insuficientes.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) sólo se muestran preocupados por las cuestiones financieras y el Banco Mundial (BM) ha advertido del peligro de disturbios que podrían poner en peligro la estabilidad de los distintos países pero sin detenerse a estudiar la causa última de los mismos, limitándose a solicitar a los países ricos que realicen donaciones monetarias para paliar la crisis que serán insuficientes y que no solucionarán los problemas estructurales de las economías destinatarias.
La FAO, por su parte, destinará 17 millones de dólares para ampliar su sistema de información sobre el mercado de productos alimentarios. Una cifra ridícula en comparación con las millonarias sumas de dinero que los Bancos Centrales de los países ricos han inyectado en los sistemas financieros para salvar los extraordinarios beneficios bancarios y que ponen de bien claramente de relieve que las prioridades de los poderosos son otras: les preocupan los quebrantos financieros de los ricos pero no el hambre de millones de empobrecidos.
Que nadie se extrañe, entonces, si los miserables se toman algún día la libertad de arrebatarles como sea sus inmorales privilegios.

Por Juan Torres López y Alberto Garzón Espinoza

martes, mayo 06, 2008

OCTAVO MANDAMIENTO: MENTIRÁS


Hasta hace un rato nomás, los grandes medios nos regalaban, cada día, cifras alegres sobre la lucha internacional contra la pobreza. La pobreza se estaba batiendo en retirada, aunque los pobres, mal informados, no se enteraban de la buena noticia. Los burócratas mejor pagados del planeta están confesando, ahora, que los mal informados eran ellos.
El Banco Mundial ha dado a conocer la actualización de su International Comparison Program. En el trabajo participaron, junto al Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y otras instituciones filantrópicas.
Ahí los expertos corrigen algunos errorcitos de los informes anteriores.
Entre otras cosas, nos enteramos ahora de que los pobres más pobres del mundo, los llamados “indigentes”, suman quinientos millones más que los que aparecían en las estadísticas.
Además, nos desayunamos de que los países pobres son bastante más pobres de lo que los numeritos decían, y que su desgracia ha empeorado mientras el Banco Mundial les vendía la píldora de la felicidad del mercado libre.
Y por si todo eso fuera poco, resulta que la desigualdad universal entre pobres y ricos había sido mal medida, y en escala planetaria el abismo es todavía más hondo que el de Brasil, país injusto si los hay.
Otra mentira Al mismo tiempo, un ex vicepresidente del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, en un trabajo conjunto con Linda Bilmes, investigó los costos de la guerra de Irak.
El presidente George W. Bush había anunciado que la guerra podría costar, como mucho, 50 mil millones de dólares, lo que a primera vista no parecía demasiado caro tratándose de la conquista de un país tan rico en petróleo. Eran números redondos, o más bien cuadrados. La carnicería de Irak lleva más de cinco años, y en este período los Estados Unidos han gastado un millón de millones de dólares matando civiles inocentes. Desde las nubes, las bombas matan sin saber a quién. Bajo la mortaja de humo, los muertos mueren sin saber por qué. Aquella cifra de Bush alcanza para financiar apenas un trimestre de crímenes y discursos. La cifra mentía, al servicio de esta guerra, nacida de una mentira, que mintiendo sigue.
Y otra mentira más Cuando ya todo el mundo sabía que en Irak no había más armas de destrucción masiva que las que usaban sus invasores, la guerra continuó, aunque había olvidado sus pretextos.
Entonces, el 14 de diciembre del año 2005, los periodistas preguntaron cuántos iraquíes habían muerto en los dos primeros años de guerra.
Y el presidente Bush habló del tema por primera vez. Contestó: –Unos treinta mil, más o menos.
Y a continuación hizo un chiste, confirmando su siempre oportuno sentido del humor, y los periodistas se rieron.
Al año siguiente, reiteró la cifra.
No aclaró que los treinta mil se referían a los civiles iraquíes cuya muerte había aparecido en los diarios. La cifra real era mucho mayor, como él bien sabía, porque la mayoría de las muertes no se publica, y bien sabía también que entre las víctimas había muchos viejos y niños.
Esa fue la única información proporcionada por el gobierno de los Estados Unidos sobre la práctica del tiro al blanco contra los civiles iraquíes. El país invasor sólo lleva la cuenta, detallada, de sus soldados caídos. Los demás son enemigos, o daños colaterales, que no merecen ser contados. Y, en todo caso, contarlos resultaría peligroso: esa montaña de cadáveres podría causar mala impresión.
Y una verdad Bush vivía sus primeros tiempos en la presidencia cuando el 27 de julio del año 2001 preguntó a sus compatriotas: – ¿Pueden ustedes imaginar un país que no fuera capaz de cultivar alimentos suficientes para alimentar a su población? Sería una nación expuesta a presiones internacionales. Sería una nación vulnerable. Y por eso, cuando hablamos de la agricultura americana, en realidad hablamos de una cuestión de seguridad nacional.
Esa vez, el presidente no mintió. El estaba defendiendo los fabulosos subsidios que protegen el campo de su país. “Agricultura americana” significaba, y significa nada más que “Agricultura de los Estados Unidos”.
Sin embargo, es México, otro país americano, el que mejor ilustra sus acertados conceptos. Desde que firmó el tratado de libre comercio con Estados Unidos, México no cultiva alimentos suficientes para las necesidades de su población, es una nación expuesta a presiones internacionales y es una nación vulnerable, cuya seguridad nacional corre grave peligro: - actualmente, México compra a los Estados Unidos 10 mil millones de dólares de alimentos que podría producir; - los subsidios proteccionistas hacen imposible la competencia; - al paso que vamos, de aquí a poco las tortillas mexicanas seguirán siguen siendo mexicanas por las bocas que las comen, pero no por el maíz que las hace, importado, subsidiado y transgénico; - el tratado había prometido prosperidad comercial, pero la carne humana, campesinos arruinados que emigran, es el principal producto mexicano de exportación.
Hay países que saben defenderse. Son pocos. Por eso son ricos. Hay otros países entrenados para trabajar por su propia perdición. Son casi todos los demás.

Por Eduardo Galeano.
Para Página 12, Diario Argentino.

jueves, mayo 01, 2008

Reforma Agraria: ausente en la agenda del gobierno y los ruralistas


Mientras que el gobierno negocia una salida con las cuatros entidades que nuclean al sector agropecuario argentino tras la crisis ocasionada por la implementación de las retenciones móviles a los granos finos, se aleja la posibilidad de que se discuta sobre un tema pendiente en la sociedad argentina: la aplicación de una reforma agraria para contrarrestar a la desigualdad social que se acentúa en el país.
Según datos del último Censo Agropecuario, que data del 2002, de los más de 170 millones de hectáreas productivas en todo el país, 74,3 millones están en poder de tan sólo 4000 dueños. Si se tiene en cuenta que en total en el país hay unos 300.000 productores, apenas 4000 poseen casi la mitad de la tierra.
Por ejemplo, en la región pampeana, donde están las tierras mas cotizadas, hay 4.110.600 hectáreas en manos de sólo 116 dueños. Esa superficie es equivalente a toda la provincia de salta que no es poca cosa.
Pero ahondando en los datos del último censo, llegamos a la conclusión que el 69 por ciento de las explotaciones agropecuarias del país tiene menos de 2000 hectáreas, pero sólo representan el tres por ciento de la superficie total. En el otro extremo, el 10 por ciento de las explotaciones, con más de 1000 hectáreas, acaparan el 78 % de la superficie.
Los datos arrojados por la medición no hacen otra cosa que denunciar la perduración de una brutal concentración de la propiedad (y del uso) de la tierra, que data de la campaña del desierto y que cobró un importante empuje durante la década del noventa.
Durante este último período, los pequeños productores perdieron sus tierras, las que tuvieron como destino a los grandes hacendados. Fue así como la Federación Agraria realizó una investigación en 2002 y llegó al trágico resultado que en el país había 100.000 establecimientos menos que en el censo de 1998, un claro ejemplo de la amezante tendencia.

Medidas que sólo profundizan la concentración de la riqueza.

Las retenciones móviles impuestas por el gobierno, que originaron la protesta más importante del sector agropecuario, dejó a la administración de Cristina Fernández sumida no solo en una profunda crisis que aun no sabe como sortear sino que, además, desenmascaró un modelo, que al contrario de lo que sostenian sus defensores, no redistribuye la riqueza sino que la concentra en pocas manos.
En una entrevista efectuada por el diario Crítica de la Argentina, Eduardo Ascuy Ameghino, director del centro de estudios Agrarios de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, sostuvo que con la suba de los precios internacionales de los últimos años todos en el campo ganaron plata. Pero aclara que a la lluvia de prosperidad “algunos la juntan en palangana y otros en cucharita”
Ameghino, en la entrevista, identificó a tres grandes actores en la cúspide de la pirámide del sector agropecuario y que son los que más rédito sacaron al buen momento que atraviesa el campo: la vieja oligarquía terrateniente, los nuevos capitales del agro, y los llamados pool de siembra.
Por otra parte, el investigador coincidió en que en un contexto de concentración de la propiedad y del uso de la tierra, la suba general de retenciones acelera el proceso. “Las retenciones suben o bajan a todos por igual, lo mismo que los costos en dólares. Pero frente a los chacareros que están más apretados, los grandes tienen vía libre para avanzar”, advierte.
Pero el gobierno y las entidades del campo, durante las negociaciones, hicieron caso somiso a las advertencias parecidas a las de Ameghino, dichos bandos defendieron con los dientes ajustados sus intereses mientras que el tumor de la desigualdad amenaza a los pequeños productores y al resto del país.

Alimentos caros: una oportunidad para los países productores.

Sin pensarlo y en medio de la crisis, estalló la problemática de los alimentos en el mundo que condena a los países pobres, sin recursos, y abre paralelamente una posibilidad de crecimiento para los países productores de dicho bien.
Sin embargo, el gobierno argentino no aprovechó hasta el momento este contexto favorable que se le presenta a su economía y persiste con sus políticas a favor de los grandes grupos económicos, dejando pasar el tren de esta oportunidad única para crecer a mejores tasas y enterrar la desigualdad social vigente que reyna en el país.
Argentina cuenta con todos los elementos para aprovechar estas circunstancias, posee un territorio extenso y con poca población, algo que muchos países como China padecen, tecnología de punta para producir alimentos y un clima acorde para el cultivo de granos, esto no es una novedad para nadie.
Pero como denuncian las cifras del censo publicadas en los primero párrafos, las tierras productivas se encuentran en pocas manos, lo que significa que el entorno favorable solo lo gazarán unos pocos, los de siempre en decir verdad.
Por esta razón es fácil explicar el trágico crecimiento de la pobreza y la indigencia en la tierra de Gardel, la primera alcanza al 30 por ciento de la población según datos no oficiales. La cifra no deja de ser un numero pero molesta, más en un país considerado como un gran productor de alimentos.
Los argentinos pagan un kilo de pan alrededor de cuatro pesos, es decir doce dólares. Un inglés podría comentar que es una locura y en verdad lo es. Pero el irrisorio cuadro tiene una explicación concreta: las tierras productivas del país están inundadas de soja, grano que los argentinos no consumen, mientras falta trigo, maíz, carne, leche, productos básicos para el consumo de cualquier ciudadano de estas pampas.
Ahora ustedes podrán preguntarse ¿Qué tienen que ver las últimas medidas del gobierno con esto y con la hambruna que amenaza al mundo? Mucho, mucho tiene que ver.
Porque como ya señalamos anteriormente, las retenciones móviles liquidan al pequeño productor y concentran las tierras productivas en pocas manos, los pool de siembra. A estos grupos, como a los grandes terratenientes locales, poco les importa la vida de los argentinos y sus dietas, ellos seguirán inundando sus campos de soja mientras ésta les siga rindiendo económicamente. Es decir, la oportunidad que tiene el país de comercializar más alimentos al mundo y bajar los precios de estos para el consumo interno no es un problema para estos grupos.
El gobierno argentino deberá, entonces, analizar seriamente las últimas medidas implementadas si quiere que Argentina ocupe un lugar privilegiado dentro de los países que producen alimentos en momentos que el mundo los demanda, para ello necesitará crear impuestos que beneficien a los pequeños productores, que son los que se ocupan de producirlos, o sino tendrá que repasar la historia de los países desarrollados que aplicaron, en sus difíciles inicios, la reforma agraria.

Por Juan Mansilla.

viernes, abril 25, 2008

En Bolivia se juega el futuro


Toda persona consciente debería preocuparse y ocuparse por lo que ocurre en Bolivia. Estados Unidos está a punto de deflagrar allí una guerra que sacudiría a la región y, a poco andar, llevaría a un estado de conmoción y beligerancia a Suramérica entera.
La excusa es la autonomía de cuatro departamentos (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija); el instrumento, la oligarquía; los medios, cuerpos mercenarios financiados, entrenados y comandados por el Departamento de Estado a través de la CIA y otras agencias; el objetivo, fragmentar a Bolivia, detener el proceso revolucionario encabezado por Evo Morales, introducir una cuña de fuego en el Cono Sur y crear las condiciones para atacar luego a Venezuela y Ecuador. Desde el domingo pasado, también Paraguay está amenazado.
Estados Unidos necesita la guerra. La economía capitalista ya no puede respirar sin ella. Yerran quienes creen que el empantanamiento del imperialismo en Irak le impide abrir otros frentes de combate. Es a la inversa: sólo les queda huir hacia delante. Pero buscan hacerlo por una diagonal, espejando la línea de acción en Medio Oriente: hallar fisuras objetivas en las formaciones económicas, sociales, étnicas y religiosas; azuzar conflictos latentes; desatar la guerra entre facciones, ponerse sobre ellas y cabalgar sobre la destrucción mutua de pueblos.
La diferencia con aquella zona devastada por la invasión, las luchas intestinas y el constante alimento a la guerra (ya los candidatos a suceder a George W. Bush subrayaron su disposición a “arrasar a Irán”), es que en América Latina existe el germen de un centro político continental. Los gobiernos de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia han asumido la necesidad de enfrentar al imperialismo en las condiciones del mundo contemporáneo, es decir, atacando por la raíz al capitalismo.
La reunión de emergencia realizada en la madrugada del pasado 23 por Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y Carlos Lage en representación de Raúl Castro, y las decisiones allí adoptadas, son indicativos de que ese bloque comienza a actuar como dirección política internacional.
Pero no es suficiente. Los partidos y organizaciones con los que cuentan esos cuatro gobiernos son la vanguardia revolucionaria del continente, pero no alcanzan aún a nuclear y abroquelar al conjunto del activo obrero, campesino, juvenil y popular desde el Bravo a la Patagonia. Ésa es una tarea pendiente.
La única vía para llevarla a cabo es que esas vanguardias, en toda su diversidad, encuentren el camino de las grandes mayorías y consigan explicar y persuadir a millones de lo que está tan claro pero a la vez tan oscuro: el imperialismo, las oligarquías que se le subordinan y las posiciones vacilantes que dudan en plantarse con firmeza frente a la Casa Blanca, nos están llevando al abismo de la guerra. Hay que detenerlos. Es preciso sumar voluntades, en el más amplio espectro posible, a partir de la simple comprensión de la amenaza.
No se podrá impedir la violencia pidiéndole a Evo, como hace la OEA, que negocie con los perros de la guerra azuzados por Washington. Se trata de defender incondicionalmente al legítimo gobierno indígena de Bolivia. Y por todos los medios necesarios.
Urge convocar reuniones en cada ciudad de América Latina para explicar y debatir esta coyuntura dramática. De esas miles de asambleas deberán surgir acciones de movilización y formas de enlace nacionales y regional. Y estar prontos para enviar delegaciones a La Paz, realizar actos, conciertos, encuentros de todo tipo, en todas partes, con todos y todas quienes entiendan la gravedad del momento y con la única consigna de amarrar las manos asesinas del imperialismo.

Por Luis Bilbao
Director
América XXI
Buenos Aires, 25 de abril de 2008.

lunes, abril 21, 2008

No se trata solo de dinero



La aritmética es conclusiva: “Cuando son falsas las premisas, son falsas las respuestas”. Así ocurre con las apelaciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial para paliar la crisis que golpea a los países pobres, con motivo del encarecimiento de los alimentos; fenómeno que obedece a la aplicación de políticas santificadas por ellos y que provocan las turbulencias que sacuden a la economía, el comercio y las finanzas internacionales.
El encarecimiento de los alimentos no ocurre porque haya mermado la producción o crecido la demanda, debido a que la gente tenga más apetito o porque los chinos y los indios consuman más, sino por la aplicación de políticas que, sin tomar en cuenta consideraciones humanas y morales, desvían parte de la producción para la producción de agrocombustibles generando tensiones evitables. A ello se suma la elevación del precio del petróleo y devaluación del dólar. Cualquier análisis debe partir del hecho de que prácticamente toda la producción mundial de alimentos destinados a la exportación se encuentra en manos de unas pocas transnacionales y que los países pobres, plagados de realidades históricas y deformaciones estructurales que les impiden un desempeño económico exitoso, están ubicados en los trópicos en los que la producción de cereales no existe o no es económicamente viable, cosa que obstaculiza el fomento de la ganadería y la avicultura nacional sustentables y en los que la opción del autoabastecimiento no existe. La combinación es letal
A todo eso se añade que por sus magras exportaciones, los países pobres reciben dólares que se devalúan por día, haciendo que su capacidad de compra se desplome y aun los pocos países que exportan en cantidades considerables, destinan parte de sus ingresos al pago de deudas o a engrosar sus reservas internacionales, también en dólares, que por añadidura caen en poder de los respectivos bancos centrales, que funcionan según las reglas de la Reserva Federal de Estados Unidos y del Banco Mundial. Se trata de una noria salvaje que obliga a los países pobres a, con papeles que cada vez valen menos, comprar alimentos y petróleo cada vez más caros.
Según los razonamientos técnicos del FMI y del Banco Mundial, las reglas son las mismas para todos, cosa que no es verdad. Los países pobres siempre pierden, entre otras cosas porque sus gobiernos oligárquicos algunos sometidos y comprometidos otros, e incompetentes muchos, en lugar de asumir posiciones firmes, se pliegan al dictak extranjero, incluso algunos países que pudieran ser muy fuertes, como México, en lugar de encabezar la resistencia se pliegan.
Por otra parte, pese a sus enfoques neoliberales, por razones prácticas, los gobiernos de los países desarrollados procuran encontrar formulas que eviten el deterioro de los niveles de vida de su población y les permitan mantener la paz social, alcanzada al haber integrado a las clases medias y a los trabajadores al sistema. Para esos sectores, la crisis alimentaría es una referencia o, cuando más, el deterioro de ciertos indicadores pero no el hambre humillante y letal que se abate sobre los países pobres.
Para los empresarios norteamericanos, europeos, canadienses y australianos que producen alimentos para ganar dinero, es mejor negocio vender su mercancía a buenos precios a quienes, en sus propios países, producen etanol o biodiesel, que exportarla a Burkina Faso o Bangla Desh con los riesgos que ello implica.
Con todo y su carácter opresivo, el régimen feudal contenía elementos de humanismo, uno de ellos era la figura jurídica del “hurto famélico”, según la cual, quien roba pan porque tiene hambre podía alegar atenuantes e incluso ser exonerado. Al llegar al poder, la burguesía suprimió semejante anomalía. El hambre es suya y el pan es mío y la libertad de empresa es tan sagrada como la propiedad.
El FMI y el Banco Mundial, no son organizaciones caritativas, sino clubes de banqueros donde sólo se habla de dinero. Tales instituciones son parte del problema y no parte de la solución.
El mundo produce alimentos de calidad en cantidades suficientes para todos los habitantes del planeta. La mala noticia es que son mercancías y, mientras se trate de dinero, no hay solución para los pobres o tal vez si. La opción es cambiar las reglas.

Por Jorge Gómez Barata. (Profesor, investigador y periodista cubano, autor de numerosos estudios sobre EEUU).

sábado, abril 12, 2008

Paraguay: Elecciones, fiebre amarilla y un embajador entrometido


El clima electoral paraguayo se está tensando ante la posible derrota del Partido Colorado, en el poder desde hace más de medio siglo. La intromisión del embajador de Estados Unidos en la campaña electoral y la epidemia de fiebre amarilla contribuyen a crispar los ánimos.
"Miau", fue la respuesta del embajador de los Estados Unidos en Paraguay, James Cason, cuando los periodistas le pidieron que expresara su opinión sobre los dichos del principal senador oficialista, Juan Carlos Galaverna. "Miau" repitió una vez más. "Mba'embo la ha'étava (y qué puedo decir)", agregó en un perfecto guaraní. "A palabras necias, oídos sordos", remató el embajador1.
Las relaciones entre el embajador y el gobierno se tensaron desde las elecciones internas del Partido Colorado, celebradas el 16 de diciembre, para elegir candidato a las presidenciales que se celebrarán el 20 de abril. Se enfrentaron Blanca Ovelar, apoyada por el presidente Nicanor Duarte, y el vicepresidente Luis Castiglioni, amigo personal de Donald Rumsfeld y candidato preferido de Washington. Todo el aparato clientelar del oficialismo se volcó con Ovelar, que ganó por un exiguo margen en medio de acusaciones de fraude.
La escalada verbal entre el oficialismo y el embajador Cason resume el estilo de la política paraguaya. La intervención de la embajada a favor de Castiglioni fue evidente y grosera, a través del apoyo político y de grandes sumas de dinero que se canalizaron a través de organismos de cooperación. El 6 de febrero Galaverna dijo que Cason es "un embajadorcillo de cuarta" y lo tildó de "hijo de puta" y "pobre gato" porque el embajador promueve una investigación sobre corrupción contra el senador. Galaverna contraatacó: "No van a encontrar en mis antecedentes haberme metido para liquidar gente en Latinoamérica, o haberme metido en naciones extranjeras para tumbar gobiernos".
Si este es el tono de la disputa entre el senador más destacado del gobierno y el embajador de los Estados Unidos, puede imaginarse cómo se manejan los políticos en las relaciones internas. La acusación más suave es la de corrupción, que afecta en realidad a casi toda la clase política del país.

El ex obispo a la cabeza

Según todas las encuestas Fernando Lugo, de Alianza Patrótica para el Cambio, marcha al frente con un margen de entre cinco y trece puntos de ventaja sobre Lino Oviedo de la Unace (Unión Nacional de Ciudadanos Eticos) y Ovelar del Partido Colorado. Pero, a su vez, una abrumadora mayoría de paraguayos creen que será la candidata colorada la que llegará al palacio de gobierno. En efecto, pese a que Lugo cuenta con mayores chances, todos saben que una vez que el aceitado aparato colorado se pone en marcha, con su amplio reparto de favores—empleos, sobornos, dinero en efectivo—todo puede cambiar.
De hecho, los colorados nunca perdieron una votación. Su base de sustentación son las fuerzas armadas y policiales y la profusa burocracia estatal, quienes son movilizados para captar votos en base a afinidades familiares y territoriales. Pero esta vez las cosas podrían ser diferentes, por tres razones: la crisis interna del Partido Colorado, el enorme desprestigio del presidente Duarte y la aparición en escena de un candidato de centroizquierda que puede romper el eterno bipartidismo entre colorados y liberales.
A sólo 50 días de las votaciones el aparato colorado está profundamente dividido. Las heridas provocadas por la fuerte disputa interna amenazan convertirse en crisis. Sectores colorados se pasaron a la oposición encabezada por Lugo y algunos apoyan a Oviedo. En los hechos, el aparato colorado aún no se ha puesto en movimiento y es posible que no pueda hacerlo.
Por otro lado, Ovelar no consigue subir en las intenciones de voto y pierde posiciones. Algunas encuestas la sitúan tercera, detrás de Oviedo. Su apego al presidente Duarte, acusado de malversación y apropiación de fondos públicos, parece una de las principales causas del mal desempeño de la candidata colorada. Aún no se sabe qué actitud adoptará Castiglioni, derrotado en las internas y enemigo ahora de Duarte. Se lo considera el principal representante del poderoso lobby de la soja, el primer producto de exportación del Paraguay, y la postura que adopte puede inclinar la balanza.
El ex hombre fuerte de Paraguay, Oviedo, fue amnistiado de su pena de cárcel por diversos delitos, entre los cuales figura el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña en 1999, en una jugada atribuida al presidente Duarte para dividir los votos de la oposición. Sus bases de apoyo están en los extremos. Los muy ricos y los más pobres del campo son los más fieles seguidores de un candidato tosco y elemental, que hace campaña contra los homosexuales y amenaza con derrotar a sus adversarios a "votazos", con el mismo ímpetu que en 1989 derrocó a "cañonazos" al dictador Alfredo Stroessner.
Por el lado de la oposición, no escasean tampoco los problemas. Lugo se presenta en alianza con el Partido Liberal (PLRA), con quien comparte la vicepresidencia, y es apoyado por un amplio conglomerado de 15 listas que van desde la democracia cristiana hasta la izquierda fragmentada en un sinfín de candidaturas. Sólo el grupo más afín a Lugo, Tekojoja, tiene posibilidades de conseguir bancas en el parlamento, además por supuesto de los liberales. Aquí está uno de sus mayores problemas: aunque consiga la presidencia, va a gobernar en minoría en un parlamento mayoritariamente colorado. El riesgo de ingobernabilidad puede restarle votos.
Uno de los ejes de su campaña consiste en renegociar el tratado de Itaipú, la mayor represa hidroeléctrica del mundo que provee el 20% de la energía eléctrica que consume Brasil. Ese tratado, junto al de Yacyretá2 con Argentina, fue firmado por la dictadura de Stroessner en 1973 y, según el equipo de Lugo, representa un despojo de la soberanía hidroeléctrica paraguaya.
Por un lado, los tratados obligan a ceder el "derecho de compra" a Brasil y Argentina, países que han sobrefacturado la construcción de ambas represas en beneficio de sus estados y empresas y en perjuicio de Paraguay. Pero, además, los precios a los que compran la energía están muy por debajo de los que se pagan en el mercado. El precio de mercado de la energía paraguaya vendida a Brasil y Argentina es de unos 3.645 millones de dólares anuales (más del 60% del PI B de Paraguay), pero el país recibe apenas 250 millones por año3. Hasta ahora ha sido imposible renegociar los tratados, aunque parece evidente que para un país pobre como Paraguay podría ser la única forma de salir adelante.

La fiebre amarilla como emergente

Largas colas de hasta ocho y diez cuadras pudieron verse durante la tercera semana de febrero en las calles de Asunción. La población, desesperada, desbordó los hospitales para ser vacunada contra la fiebre amarilla, que causó en pocos días entre cinco y ocho muertes según diversas fuentes. En algunos sitios se vivieron escenas de pánico y se produjeron cortes de calles ante la falta de vacunas.
En 2006 la epidemia de dengue causó once muertos y puso en evidencia la ineficacia y corrupción del sistema sanitario. El último informe anual del Serpaj sostiene que en Paraguay "la salud antes que un derecho es una mercancía", pero además "una mercancía de escasa calidad"4. El 9% cuenta con seguro privado; el 12,5% aporta a la previsión social y el resto debe acudir al sistema público atravesado "por la ineptitud y la partidización impuesta por quienes lo lideran". Miles de paraguayos cruzan la frontera para recibir una atención médica digna y gratuita, algo que en su país resulta impensable.
La imprevista epidemia comenzó en plena campaña electoral, de modo que el oficialismo no puede negar su responsabilidad por el deficiente sistema sanitario como por la incapacidad para controlar el brote. El gobierno debió acudir a la ayuda internacional ya que no tenía provisión de vacunas suficientes. Fueron muchos los países donantes de vacunas, desde Brasil hasta Bolivia. Ante la ineficacia del gobierno, son los vecinos quienes a través de mingas (trabajo colectivo solidario) se encargan de limpiar los miles de predios baldíos convertidos en criaderos de mosquitos.
Todo indica que más allá del resultado del 20 de abril, Paraguay quedará firmemente alineado con los países de la región, muy en particular con Brasil. El que e ra uno de los aliados de Washington, ha dado un giro radical en los dos últimos años. A tal punto que el presidente Duarte dijo hace pocas semanas que se siente más cercano de Hugo Chávez que de Bush. La oficialista Ovelar está dispuesta a continuar la política exterior del actual presidente o de alinearse aún más con la nueva izquierda latinoamericana. Si algún cambio se dibujara en el horizonte, como el que puede surgir del triunfo de Lugo, no irá en el sentido que desea Washington. Tal vez eso explique la beligerancia de Cason.

Raúl Zibechi

El autor es editor de Política Internacional del Semanario Brecha de Uruguay; es autor de varios libros como La Mirada Horizontal, La Revuelta Juvenil De Los '90, Los Arroyos Cuando Bajan y Genealogía De La Revuelta; además de ser ganador del Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí 2003.

martes, abril 08, 2008

ExxonMobil y Colombia, dos derrotas trascendentales para Estados Unidos

Acaso ahora resulte menos arduo comprender y asumir en qué punto está y hacia dónde marcha la política internacional. El inmediato movimiento centrípeto de América Latina para impedir un desenlace bélico en la región, y el consecuente aislamiento sin precedentes de Washington en su propio terreno, la OEA, pintan con trazo claro el momento histórico.

En el último año la dinámica de convergencia regional había sido neutralizada. La inexorable competencia entre las burguesías locales, convenientemente azuzada por el Departamento de Estado, había hecho su labor divisionista. Pero cuando Estados Unidos dispuso que el gobierno de Álvaro Uribe atacara territorio ecuatoriano y abatiera al representante de las Farc en la negociación por la paz, el espectro de la guerra, la invasión y la ocupación de mercados por vía militar aunó gobiernos ya lanzados a la búsqueda de negocios bilaterales con el imperialismo —o a punto de hacerlo— y los obligó a ponerle freno a la Casa Blanca.

República Dominicana fue el escenario para que un recorte del hemisferio político, el Grupo de Río, permitiera a la vez condenar la agresión colombiana y fugar por la tangente a Álvaro Uribe. Antes y después, la OEA puso a trasluz la relación de fuerzas provocada por la intentona belicista, no por inestable menos cierta.

El fantasma de la guerra pareció esfumarse. Escamoteando la realidad hasta cuando dicen la verdad, los medios atribuyeron el milagro a la posición conciliadora y la habilidad política de Hugo Chávez en Santo Domingo. Así, lo obvio quedó en la penumbra: el inicio de una conflagración que abarcaría a toda la región no se impidió con el gesto concesivo de Chávez, sino con su determinación, una semana antes, de responder con el máximo de fuerza a la amenaza bushuribista sobre la frontera colombo-venezolana, acompañando un movimiento análogo resuelto por el presidente del país agredido, Rafael Correa.

Tender la mano desde una posición timorata hubiese sido la luz verde para la inmediata ocupación de territorios supuestamente utilizados por las Farc en Ecuador y Venezuela. Es decir, el inicio de la guerra total. Es verdad que el gesto de Chávez en el Grupo de Río salvó la cara de más de un mandatario escurridizo. Pero desplegar las tropas y no tender la mano hubiese conducido al mismo desenlace, el buscado por el imperialismo, la guerra total. No por nada, simultáneamente, en Bolivia la oligarquía títere llamaba a las armas contra Evo Morales.

Contra Pdvsa

También en sincronía con aquella ofensiva, a través de la célebre ExxonMobil, Estados Unidos atacó desde otro flanco: Pdvsa y la recuperación de los yacimientos en la faja del Orinoco. Se trata de mostrar a los levantiscos socios menores del Sur que todo gesto de soberanía lleva a la catástrofe: embargo por 12 mil millones de dólares, incautación de buques petroleros en alta mar, bloqueo de los pagos en todo el mundo… Mejor renovar contratos de entrega y negociar un statu quo, era el mensaje imperial.

Aquí, otra vez, la más mínima vacilación hubiese llevado no ya a la reversión de la salida de ExxonMobil de Venezuela, sino llanamente a la caída de Chávez. Pero no hubo dudas. El presidente de Pdvsa y ministro de Energía, Rafael Ramírez, no se limitó a denunciar con toda la fuerza argumental la agresión y el agresor: George Bush. Sin demora impulsó la movilización de los trabajadores petroleros y encabezó la demostración de fuerza obrera ante los ojos del mundo.
El resultado es conocido: ante la certeza de que una decisión contraria a la soberanía venezolana no sería aceptada por la Revolución Bolivariana, el Tribunal de Londres al que había recurrido ExxonMobil (usando una prerrogativa infame aceptada por los antiguos dueños de Pdvsa), falló contra la absurda pretensión imperialista. “Una gran victoria moral, política, económica, técnica y jurídica contra el imperialismo”, dijo Chávez en un acto convocado para anunciar el resultado de esta otra gran prueba de fuerza.

¿Pasó el riesgo de guerra? ¿Se rendirá ExxonMobil? La

respuesta a estos interrogantes se hallará en los tumultos bursátiles, en la caída de las acciones, en la ahora admitida regresión indetenible de la economía estadounidense y el paulatinamente reconocido impacto que esto tendrá en todo el mundo, con efectos devastadores.

No. No habrá tregua. Estados Unidos está empujado a la guerra por la crisis que le atenaza las entrañas. El ensueño de democracias burguesas prósperas propulsadas a soya es eso, una quimera. El trato de igual a igual en términos capitalistas con los centros imperiales es algo peor. Requiere adjetivos más rotundos.

De allí la necesidad de interpretar ajustadamente estas dos grandes derrotas de Estados Unidos: ocurrieron por la determinación de quienes han resuelto reconquistar la soberanía por el único camino que el momento histórico permite: la superación del capitalismo. Y por el temor de otros a la furia del amo y el perjuicio que esto acarrearía a sus negocios.

La naturaleza misma de este bloque da lugar alternativamente a momentos de fortaleza y debilidad. Venezuela, Bolivia y Ecuador están y seguirán estando bajo fuego del imperialismo. Otros gobiernos sufrirán más y más presiones para apartarlos de ese pelotón de vanguardia, condición previa para el accionar militar.

Nunca como hoy ha sido necesaria la unidad de la nación latinoamericana.

Por Luis Bilbao
para Américaxxi (visitar www.americaxxi.com.ve)

jueves, marzo 27, 2008

La sombra de la guerra asoma nuevamente en América Latina



“La crisis tiene causas diversas y complejas. Y pese al acuerdo, el problema no fue y no será resuelto por que no interesa en Colombia, y mucho menos al presidente Alvaro Uribe, acabar con la guerra civil que dura hace más de cincuenta años bajo la forma de guerrillas”, afirmó el politólogo e historiador brasileño Luis Alberto Moniz Bandeira, en una entrevista publicada el domingo 24 de marzo por el diario argentino Clarín. El investigador carioca no estaba equivocado en su pronóstico sobre el futuro colombiano y las relaciones entre Bogotá y Quito, ya que la crisis entre Colombia y Ecuador volvió a tensarse después que la administración de Uribe reconociera la muerte de un ecuatoriano, durante el ataque al campamento que terminó con la vida de Raúl Reyes, segundo y vocero de las FARC, y veinte insurgentes más. A Bandeira, doctor en Ciencias políticas por la Universidad de San Pablo, le sobran los motivos para pensar que Colombia no intentará alcanzar la paz interna ni tampoco mejorar las relaciones con sus vecinos, más allá de los pedidos de disculpas del presidente Uribe a su par Rafael Correa en la Cumbre de Rio y la reciente sesión de cancilleres en la OEA.
En primer lugar, porque Uribe jamás mostró voluntad para negociar con los jefes de las FARC un intercambio humanitario en suelo colombiano. Además, siempre puso palos en la rueda ante cualquier intento dialoguista de sus pares latinoamericanos para llegar a un proceso de paz que permitiera la liberación de los secuestrados.
Esta actitud firme e irreversible del presidente colombiano de continuar la guerra tiene varias explicaciones. Una de ellas, la excelente relación que existe entre la Casa Blanca y Bogotá. Colombia es hoy día el único aliado con el que cuenta Washintong en su cruzada contra el terrorismo en la región y, además, uno de sus socios estratégicos en materia económica.
Colombia se convirtió en el tercer mayor exportador de petróleo para los Estados Unidos, debajo de Venezuela y México. La venta del oro negro al poderoso del norte, le permite al gobierno de Uribe contar con el ingreso de divisas debido al alto precio internacional del barril. Además, el gobierno de George Bush envía a la administración uribista 700 millones de dólares anuales en el marco del plan Colombia con el objetivo de combatir al terrorismo y narcotráfico.
En rigor, es imposible pensar que Uribe cambie su plan de guerra por un proceso de paz por las razones que mencionábamos anteriormente. Incluso, la estrategia de combatir a las FARC via armas cobró más fuerza después de las bajas de Reyes y sus soldados y del apoyo incondicional de Estados Unidos al procedimiento colombiano en los distintos organismos internacionales.
Desde los atentados a los torres gemelas, Bush libró una guerra abierta contra el terrorismo internacional e invadió a varios países en nombre de la defensa propia. Las FARC son consideradas terroristas por Estados Unidos y la Unión Europea no así por la mayoría de los países de América Latina.
Justamente, este escenario debilita a los acuerdos alcanzados entre Colombia y Ecuador y deja abierta la posibilidad de un enfrentamiento armado ya que en sintonía con la Casa Blanca, Colombia continuaría con los ataques contra las FARC en territorio propio o ajeno.

La guerra civil que lleva cincuenta años.

Sin embargo, las relaciones político-comerciales entre Colombia y Estados Unidos no son las únicas causas que provocarían una desestabilización y un combate armado en el hemisferio sur. El conflicto interno colombiano, que lleva cincuenta años, preocupa y mucho al resto de los vecinos de Colombia.
Ecuador, Perú, Venezuela y Brasil están afectados directamente por el conflicto interno de su vecino, los guerrilleros de las FARC, ELN y las fuerzas paramilitares colombianas muchas veces se trasladan a sus territorios extendiendo sus negocios vinculados al narcotráfico y poniendo en riesgo a sus soberanías y la vida de sus ciudadanos.
Colombia no pudo frenar la violencia que sufren sus calles por las políticas de estado que agudizaron al conflicto.
Según datos del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado, cuatro millones de personas fueron desplazadas y en su mayoría por los grupos paramilitares. Estos grupos, solos o con miembros de las fuerzas armadas, han desaparecido al menos a 15000 colombianos que fueron enterrados en más de 3000 fosas comunes. Además, asesinaron a más de 1700 indígenas, 2550 sindicalistas y cerca de 5000 miembros de la Unión Patriótica. Entre 1982 y 2005 regularmente perpetraron más de 3500 masacres, y robaron más de seis millones de hectáreas.
Sin embargo, el presidente Uribe destacó que su gobierno había eliminado a los grupos paramilitares gracias al Plan Colombia en la caliente Cumbre de Rio. Pero varias organizaciones de Derechos Humanos de su país denunciaron que los integrantes de las organizaciones paramilitares ocupan puestos claves en el gobierno o alguna banca en el Congreso colombiano y que otros de sus integrantes mantienen sus actividades clandestinas y son conocidos como las Aguilas Negras.
Colombia esta fracturada y no es una novedad para nadie, un treinta por ciento del territorio esta en poder de las FARC y el ELN, otro tanto está en manos de los grupos paramilitares y el Estado tiene el control del resto.
Ante estas circunstancias la guerra interna colombiana esta lejos de terminar, por el contrario, el gobierno central aumentó sus ataques contra los grupos irregulares lo que aleja aun mas la posibilidad de una tregua para alcanzar la deseada paz.

Estados Unidos vs Venezuela, el verdadero enfrentamiento regional.

Venezuela no es un espectador más en este tenso escenario regional, de hecho su participación en el conflicto Bogotá-Quito cobró demasiada importancia.
Cabe recordar, que el gobierno de Chávez buscó por todos los medios un plan pacificador para Colombia, que permitiera resolver las diferencias entre la gestión de Uribe y los conducidos por Manuel Marulanda, jefe de las FARC.
Chávez se colocó el traje de mediador y garante de paz, la antítesis de su homólogo George Bush, quién alentó siempre la violencia en Sudamérica. Pero después del ataque del ejército colombiano, con el apoyo de EEUU, el venezolano se sumó a los reclamos de Ecuador y envió a sus tropas a la frontera con Colombia dejando a la región al paso de una guerra.
Claro que no es la primera vez que el Departamento de Estado de EEUU se entromete en cuestiones regionales. El presidente Evo Morales, un incondicional de Chávez, denunció reiteradamente los ataques perpetrados a su gestión desde la Casa Blanca y que lo colocaron al borde del precipicio.
¿Pero que tiene que ver Chávez y Bush con el enfrentamiento que mantienen Colombia y Ecuador? Bueno uno podría decir que absolutamente nada si no conociera los últimos diez años que vivió la región. Pero tanto el bolivariano como su homólogo del norte saben que en este conflicto se juegan mucho y muchos de sus proyectos para el resto de América Latina.
Chávez sabe que su rival es Estados Unidos y no Colombia. Recordemos que el venezolano a diferencia de su par Cubano, Fidel Castro, sólo ha mantenido cruces verbales contra el imperio. Castro sufrió en carne propia las embestidas del norte y eso lo ha llevado a convertirse en un líder anti-imperialista indiscutido, rol que desea ocupar el bolivariano.
Si bien es cierto que Chávez apoyó un proceso de paz en Colombia, un posible conflicto bélico entre Colombia y Ecuador le significaría al venezolano concretar una de sus metas: enfrentar a Estados Unidos.
Pero la guerra es la mejor carta que juega Bush para terminar con sus enemigos y ampliar sus redes imperialistas. Una guerra desestabilizaría a todo el continente y le permitiría a la Casa Blanca eliminar a sus adversarios ideológicos en Sudamérica, entre ellos Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega.
“La situación tanto en América del Sur como en el mundo es inestable, está en rápida mutación y no se puede prever cómo será la evolución de la crisis colombiana” dice en otro pasaje del reportaje publicado por Clarín, Luis Alberto Moniz Bandeira. ¿Alguien puede tener dudas al respecto?

Por Juan Mansilla.

martes, marzo 11, 2008

VERDADES SOBRE COLOMBIA



Se calla en siete idiomas, cien dialectos, novecientos silencios la gran prensa de uniforme caqui.
Nos quiere hacer creer que en la computadora portátil de Raúl Reyes -una de las tres 'que quedaron intactas' después de un bombardeo que mató a 22 personas y defolió 800 metros cuadrados de selva tupida- figuraban 'las próximas citas clandestinas' (sic) con Hugo Chávez, el 'agradecimiento' por 'los 300 millones de dólares recibidos de Chávez' (sic) y la 'posible compra de 50 kilos de uranio enriquecido' (sic). Esa gran prensa es estúpida y cree que todos somos estúpidos. Y la verdad es que la ignorancia y la desinformación producen miríadas de estúpidos creyéndose lo que leen, escuchan y ven. Pero no se puede estupidizar a todo un pueblo y menos a un continente entero.
La gran prensa latinoamericana y la prensa peruana en particular no les dicen a sus lectores algunas verdades de a puño.
No les dicen, por ejemplo, que el operativo en Sucum­bíos, Ecuador, fue un diseño de los asesores militares israelíes que actúan junto a los norteamericanos detrás de la inteligencia colombiana. El vínculo entre el Mossad y Colombia empezó con el agente israelí Yair Klein, entrenador de las primeras fuerzas paramilitares colombianas en el Magdalena Medio. Klein llegó a entrenar a los hermanos Fidel y Carlos Castaño y a Eduardo Rueda Rocha, uno de los ­asesinos del candidato Luis Carlos Galán. Ahora Klein está detenido en Moscú por una orden de Interpol. El gobierno de Colombia no hace muchos esfuerzos por extraditarlo, a pesar de una orden dictada al respecto por un tribunal de Manizales.
No les dice a sus lectores la gran prensa que esta provocación colombiana tiene como telón de fondo el intento de ­Uribe de reelegirse, contando como cuenta con el apoyo de la extrema derecha colombiana y del Estado terrorista que preside George Bush. Por eso es que incluir a Chávez 'en los hallazgos de la computadora de Reyes' era imprescindible. Por eso es que evitar cualquier otra liberación coordinada por Chávez era un imperativo (y la liberación de Ingrid Betauncourt ya se insinuaba como posible después de las coordinaciones entre Sarkozy y Chávez). Matando al segundo de las FARC se daba un paso de gigante en el bloqueo de cualquier salida política o diplomática del conflicto y se ponía un punto final sanguinario a cualquier otra mediación de Chávez.
Tampoco les dice la gran prensa a sus desavisados oyentes y televidentes que el hecho de que la OEA no haya condenado la agresión colombiana es una de las peores vergüenzas de la historia de esta región. Hemos vuelto a la época en que la OEA era, como en 1960, la toallita higiénica superabsorbente de la Casa Blanca (y de su mequetrefe preferido, en este caso el señor Uribe).
Tampoco se puede leer en ­esa prensa que el operativo terrestre de Colombia estuvo destinado no sólo a llevarse los dos cadáveres que eran el botín principal -el de Reyes y el del guerrillero y cantautor de la emisora de las FARC Julián Conrado- sino a rematar a algunos heridos. Lo demuestra el hecho de que seis de ­esos cadáveres aparecieron ­apilados en una esquina del campamento y cuatro de ellos, por lo menos, tenían disparos en la espalda.
Y no se leerá en esas hojas surgidas del consenso conservador guerrerista, que está probado que no hubo combate ni persecución -tal como señaló el ministro de Defensa colombiano- y que sí, en cambio, está comprobado que el territorio ecuatoriano fue violado por segunda vez en la madrugada del 2 de marzo, cuando un comando de la Fuerza Aérea Colombiana, premunido de visores infrarrojos, sacó en helicópteros a todos los soldados que habían participado en el exterminio del frente 48 de las FARC.
También está probado que la incursión aérea penetró diez kilómetros en tierra ­ecuatoriana, dado que el ataque vino del sur -tal como no dijo el ministro de Defensa colombiano-. Eso lo prueban las marcas en la copiosa vegetación, la forma de los cráteres de las cuatro bombas lanzadas por la aviación colombiana y las marcas de fuego aéreo de metralla en los muchos árboles que ocultaban el campamento.
Colombia ha acusado al ­Ecuador, bajo el paraguas de la impunidad puesto por Bush, 'de complicidad con las FARC'. Nada más irresponsable. Ecuador ha destruido, a lo largo de los últimos años, diecisiete bases de la guerrilla colombiana en territorio ecuatoriano y se prestó inclusive para la operación de captura de Simón Trinidad, el llamado canciller de las FARC, hecho ocurrido en pleno Quito y con la colaboración de agentes de la CIA. Como se recuerda, el gobierno títere de Colombia permitió que Trinidad fuese llevado por agentes de la CIA a los Estados Unidos, donde purga una condena de 60 años de cárcel.
No sólo eso: durante el régimen de Alfredo Palacios, la inteligencia colombiana, autorizada por el ejército del ­Ecuador, capturó a una decena de guerrilleros de las FARC que estaban internados en una clínica en Quito. Y es más: a pesar de las venenosas fumigaciones realizadas por Colombia en amplias zonas fronterizas con Ecuador -descocalización pagada por los Estados Unidos para Colombia pero que el viento convertía en binacional-, la diplomacia de Quito trató el asunto con ­una serenidad tan profesional como poco eficaz (Colombia continuó con sus vuelos tóxicos hasta que la experiencia empezó a desaconsejarlos).
Colombia es un peón de los Estados Unidos. Uribe quiere reelegirse. Estados Unidos aspira a un conflicto regional que termine con Chávez y, si se puede, con Correa. Uribe debe destruir cualquier salida pacífica al endémico problema de una izquierda que se fue al monte porque en las ciudades, sencillamente, la asesinaban. Y como si todo esto fuera poco, el 31 de diciembre de este año termina el acuerdo que le permite al gobierno estadounidense tener una base militar en Manta, Ecuador. Correa ya ha dicho que ese acuerdo no será prorrogado. Algunas azafatas de la prensa peruana ya han dicho que Tumbes podría reemplazar a Manta, pero si se mira el mapa se verá por qué Manta importa tanto para el llamado Plan Colombia, un diseño abiertamente militarista que sólo ahora empezamos a conocer en la peor de sus vertientes.


Autor: César Hildebrandt, nació en Lima el 7 de agosto de 1948. Es uno de los periodistas más influyentes y reconocidos de Perú

domingo, marzo 09, 2008

Día Internacional de la Mujer: Chile tiene qué celebrar



Que una mujer asumiera por primera vez la primera magistratura del país, fue motivo de celebración para la mayoría de las chilenas. Hoy, a 2 años de su mandato, la médico pediatra Michelle Bachelet, consecuente con sus principios y solidaria con su género, devolvió la mano a sus votantes con una serie de avances en políticas públicas orientadas precisamente a las mujeres, compromisos que formaban parte de su programa de gobierno y que hoy hacen sonreír a miles de compañeras. No en vano, para conmemorar el 8 de marzo el Servicio Nacional de la Mujer creo el slogan “Chile tiene qué celebrar”
En nuestro país, la primera vez que se conmemoró esta fecha fue en 1936 por parte del Movimiento Pro-Emancipación de la Mujer Chilena (MEMCH), sumándose a otros movimientos internacionales surgidos a comienzos del siglo XX en Estados Unidos y Europa, que protestaban por la desigualdad salarial, el derecho a sufragio femenino y contra la esclavitud sexual.
Un siglo pasó ya de aquel entonces y, a pesar de las grandes conquistas femeninas como el derecho al voto, el acceso a la educación, y participación en la vida pública, aún persisten las desigualdades entre hombres y mujeres. Aún así, consciente de esta situación, a la hora del análisis del caso chileno los avances de la denominada, Agenda Mujer, nos dejan ver el vaso más lleno que vacío.

VASOS VACIOS

Sin embargo, las brechas entre géneros se visualizan fundamentalmente en la discriminación laboral y en la participación política. Las mujeres ganan 35% menos que los varones por igual trabajo y un 56% menos si se trata de mujeres profesionales con títulos de Post-grado. Ellas son discriminadas por la maternidad, castigadas por las Isapres con relación a los varones, muchas veces realizan trabajos en condiciones más precarias o que permanecen ocultos. Tienen difícil acceso a cargos de jefatura y poder político, y un número de ellas sufre violencia doméstica y sexual.
Los 62 femicidios registrados durante el 2007, hicieron que el país abriera los ojos frente a un tema que traspasa las distintas clases sociales. Se enciende luz de alerta sobre una situación que no es privativa de Chile, pero que había estado escondida por años debido a la óptica machista de una sociedad que valida que el hombre ejerza dominio sobre la mujer; lo que manifiesta tanto en lo público como en lo privado.

VASOS LLENOS

Así y todo, la Presidenta Bachelet nombró un gabinete paritario con igual cantidad de ministros y ministras, como señal de un gobierno en pro de la equidad entre hombres y mujeres tras su asunción.
Con el convencimiento de que no hay equidad social, sin equidad de género, Bachelet lanzó una serie de políticas sectoriales para acabar con las desigualdades existentes.
En lo referente a la protección social, el 60% de las personas beneficiadas por la Reforma Previsional son mujeres. A partir del 2009, recibirán pensión las dueñas de casa y todas aquellas que se jubilen recibirán un bono por cada hijo.

Para garantizar el cuidado de estos últimos, el Estado chileno creó 1.700 salas cuna, y hay 30.500 trabajadoras beneficiadas con la extensión horaria de los jardines infantiles dependientes del área pública.

En materia de salud, en tanto, la puesta en marcha del programa: “Chile Crece Contigo”, la gestión oficial benefició a más de 68 mil embarazadas, otorgando atención médica integral madre-hijo. Además, se agregaron al Plan AUGE la analgesia en el parto, el cáncer de mama y cérvico uterino, la depresión y salud dental.
En el plano laboral, el año pasado 3 de cada 4 nuevos empleos creados fueron para mujeres y la participación laboral femenina llegó al 40,3%. De acuerdo a las encuestas del Casen 2006, 1.866.673 hogares son encabezados por una mujer, ello constituye el 35,1%. Por esta razón, el gobierno impulsó, a través del Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM) y Fundación Para la Promoción y Desarrollo de la Mujer (PRODEMU), en convenio con otros servicios públicos y municipios, programas para las jefas de hogar orientados a la capacitación y a su ingreso al mundo laboral.
También en este ámbito, todos los ministerios y en numerosos servicios públicos se está aplicando un Código de Buenas Prácticas Laborales. Asimismo, se legisló para que todas las trabajadoras tengan el derecho a alimentar a sus hijos e hijas menores de 2 años en horario laboral.
Las condiciones de igualdad de las mujeres se reflejaron también en el acceso a subsidios para la regularización de títulos de dominio y en la propiedad de bienes inmuebles: 6 de cada 10 subsidios habitacionales otorgados los últimos dos años fueron para mujeres.

FAMILIA Y PREVENCION DE VIOLENCIA

Sin dudas, el principal avance en materia de prevención de violencia intra-familiar fue crear una red de casas para mujeres en riesgo vital por maltrato, hogares que este año llegarán a veinticinco.
Se capacitó a las policías y se creó la línea telefónica gratuita “149” para denunciar casos de violencia con reserva de identidad
En las leyes sobre familia que afectan principalmente a las mujeres, es ley el derecho a cobro automático de asignación familiar, la agilización del cobro de pensión de alimentos y la eliminación del llamado impuesto al divorcio.
Con estos logros a su haber, el Gobierno tal como lo anunció a través del Servicio Nacional de la Mujer, se apresta a asumir los desafíos restantes del programa de la Presidenta Bachelet: legislar para potenciar la participación política de las mujeres en cargos de elección popular; sacar adelante durante el primer semestre el proyecto de ley que elimina la brecha salarial entre mujeres y hombres, y diseñar, junto con los ministerios de Salud y Educación, un plan nacional de prevención de embarazo adolescente, situación que hoy día es el punto de partida para muchas situaciones de profunda desigualdad social y económica para las mujeres.
No obstante, el segundo tiempo augura que las más duras batallas se darán en el Congreso con el proyecto de ley que elimina la brecha salarial y el proyecto de Ley de Cuotas, que facilita la participación femenina en cargos de representación política, cuya presentación tuvo dos intentos fallidos. “Este no es un tema de feminismo o de reivindicaciones laborales, es un tema de justicia”, ha dicho la Presidenta.
¿Qué opinarán las chilenas al respecto? Un sondeo realizado por la Unversidad de Chile y la Corporación Humanas, indica que dos tercios de las mujeres tienen altas expectativas de ganar más derechos durante el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. Y, ocho de cada diez apoyan que se establezcan leyes que aseguren la presencia femenina en el Congreso, la Corte Suprema, las gerencias de las empresas públicas, los ministerios, intendencias y gobernaciones, y en las Fuerzas Armadas y Carabineros.
Todo apunta a que no basta con otorgar igualdad de derecho a las mujeres, sino garantizar que puedan ejercerlo y en este punto el vaso está a medio llenar, pero queda claro que en Chile las mujeres tenemos razones de sobra para celebrar el terreno conquistado.
Vanessa Salazar
La autora es Periodista y trabaja en la Fundación PRODEMU, Valparaíso, Chile.

martes, febrero 12, 2008

El final menos esperado para la ortodoxia liberal


Pocos son los especialistas que se arriesgan a lanzar un pronóstico certero sobre lo que podría suceder con las finanzas de Estados Unidos y con la economía mundial, si la debacle financiera que atraviesa por estos días la potencia de occidente, ocasionada entre otras cosas por los créditos subprime, se agudizara. Sin embargo, algo quedó en claro después del derrumbe de las principales bolsas del mundo y de la desaceleración económica que padece Norteamérica: el final de la ortodoxia liberal.
Sólo basta con mencionar tres elementos para darse cuenta de que las rigurosas recetas impuestas por los sectores ultraconservadores de la economía quedaron a un costado del camino, por lo menos en estas circunstancias fue así.
Primero, el ambiente financiero no salió a cuestionar las medidas anunciadas por la administración Bush que entre otras cosas incluyen: rebaja de impuestos y envío de fondos a los sectores medios y bajos por un monto de 150 millones de dólares.
Hasta en algunos casos, los gurúes salieron a criticar el plan, al mejor estilo keynesiano, no por su contenido sino porque creen que la inyección de liquidez destinadas a las franjas más débiles de la sociedad de Estados Unidos no será suficiente para salir del estancamiento y evitar una recesión.
El gobierno efectuará reembolsos fiscales de entre 300 y 1200 dólares por familia y ejecutará una reducción de impuestos para las empresas por un total de 70 mil millones de dólares, según anunció el propio presidente Bush después del derrumbe de los mercados a principio de año.
Lo que llama la atención es que el ala más ortodoxa del sector privado ha cuestionado la intervención del Estado en momentos de incertidumbre económica y, más aun, sus recetas para salir de estas circunstancias se han inclinado siempre por los ajustes.
Sin dudas, los gobiernos de América Latina son los más indicados para dar testimonio de los incesantes reclamos que estos sectores, que hoy avalan una intervención del Estado, les hacían a ellos durante las sucesivas crisis que vivieron la mayoría de los países de la región después de la década de los noventa.
En esa época los bancos flamearon la bandera del liberalismo argumentando que no servía de nada aumentar el gasto público para reactivar a la economía. El argumento era que los que invirtieron mal debían pagar las consecuencias por sí solos y no a costas de los “plomeros estadounidenses” –como dijo el ex secretario del Tesoro, Paul O’Neill, respecto al caso argentino.
Segundo, quién podía pensar que un gobierno de características ultraortodoxo, como el de George Bush, anunciara una mega-batería de ayudas fiscales para estimular el consumo y salvar a los gigantes de las finanzas internacionales. Cabe recordar, que los principales bancos privados del mundo anunciaron pérdidas millonarias y los mercados perdieron demasiado terreno debido a la crisis en el sector inmobiliario.
Y, por último, como si fuera poco por miedo a que el plan no alcance, los ortodoxos levantaron sus copas para brindar después de que la FED anunciara un recorte de tasas para ayudar aun más a calmar las agitadas aguas.
Así todo el presidente Bush se prepara para terminar su mandato acorralado por la crisis económica y con una imagen por el suelo después de sus sucesivos traspiés en la guerra contra Irak y la lucha con el terrorismo, algo muy parecido a lo que le sucedió a su padre en 1992.

Consecuencias y el futuro de la crisis.

Las secuelas de la desaceleración económica se hicieron sentir en menos de una semana y en los sectores de menores recursos de la sociedad Norteamericana.
Según datos oficiales, La economía cerró su peor año desde el 2002, el crecimiento económico de Estados Unidos llegó a un 0,6 % en el último trimestre, mientras que en el anterior fue de un 4,9. Por su parte, la inversión en la construcción, uno de los sectores más castigados por la crisis, registró una nueva baja, en este caso de un 23,9 por ciento, la mayor caída en 26 años. Y otro dato que preocupa y mucho es que volvió a crecer la desocupación.
Los relevamientos son más que evidentes, las cosas en Estados Unidos no están nada bien aunque el sector privado, el gran responsable de esta situación, esté empecinado en negarse a mencionar la palabra recesión.
Lo curioso es que los organismos internacionales, bancos, economistas, que indican al resto de los países emergentes que caminos deben transitar para evitar tropiezos y en otros casos, como ya lo mencionamos, critican a los gobiernos que desoyen sus consejos, no sepan que puede suceder en Estados Unidos y que hayan cambiado su discurso para evitar enfrentar un mal mayor.
Un ejemplo de la incertidumbre que rodea a la atmósfera financiera en el caso norteamericano, son las diferentes visiones que se obtuvieron durante la Conferencia Anual de Davos hace un mes atrás.
George Soros, uno de los participantes del encuentro y conocido por la fortuna que obtuvo apostando contra la lira, arrojó un pronóstico poco alentador. Señaló que el desplome va más allá de los créditos subprime. El economista cree que se producirá un reordenamiento de la economía de la posguerra y el fin de la dominación del dólar. “Básicamente es el fin de 60 años de expansión continua del crédito basada en el dólar como moneda de reserva” dijo.
En cambio, otros especialistas consideraron que la actual crisis es una más de las tantas que ha sufrido Estados Unidos a lo largo de su historia y no dudan que en menos de un año las aguas volverán a su nivel.


¿Estamos en la antesala de un nuevo Crack?

Sería un poco apresurado hablar del fin de la hegemonía económica y financiera de occidente, como han pronosticado algunos medios, pero la actual crisis financiera internacional es de tal gravedad que varios especialistas, como Soros, anticiparon la llegada de un nuevo crack, como en 1929 tras el derrumbe de la bolsa.
El 24 de octubre de aquel año (jueves negro) se produjo una quiebra del mercado de valores de Nueva York, que provocó un prolongado período de deflación. La crisis se trasladó rápidamente al conjunto de la economía estadounidense, europea y de otras áreas del mundo. Una de sus consecuencias más inmediatas fue el colapso del sistema de pagos internacionales.
Vale aquí hacer un par de aclaraciones para diferenciar el contexto que rodeaba aquella crisis, por cierto muy distinto distinto al marco que rodea a la actual. En 1929, Estados Unidos fue el único que pudo resistir el colapso de los mercados y salir airoso del infierno. Europa como así también el resto del mundo sufrieron la peor parte de la crisis. En esta oportunidad, la crisis esta haciendo pedazos al mercado interno norteamericano, los déficit comercial y de pagos están llevando a Estados Unidos a un incomodo lugar, mientras que Europa y, principalmente, los países emergentes lograron autonomía económica lo que les ayudaría a que el efecto rebote no sea fulminante para ellos.
En rigor, si Estados Unidos entrara en una recesión, las condiciones estarían dadas para que se produjera un traslado del escenario económico mundial de Occidente hacia Asia. Y china ocuparía un lugar privilegiado en ese espectro.
Esta es una de las posibilidades que se barajan para un futuro no muy lejano, pero todo es incertidumbre hoy día, de lo que si podemos estar seguro es que las recetas ortodoxas se cavaron su propia tumba.
JM

jueves, enero 17, 2008

Colombia: un nuevo escenario en medio de la guerra


Quien ríe último; ríe mejor, reza un viejo dicho popular. Y vaya sino lo sabrá por estas horas el presidente venezolano Hugo Chávez, que en sólo una semana pasó del infierno al paraíso, después que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) liberaran a Clara Rojas y Consuelo Gonzales, secuestradas desde seis años en plena selva colombiana.
Tal importancia tuvo el punto que sumó el bolivariano, en esta especie de juego que se desató entorno a la liberación de los rehenes, que dejó pasar sólo un día para redoblar la apuesta y presionar al gobierno de su homólogo Alvaro Uribe, al que le pidió que retirara el título de terroristas a las guerrillas FARC y al ELN y se las pase a considerar como fuerzas insurgentes.
Desde comienzo de año, Colombia atraviesa momentos de gran intensidad política, ya que la liberación de la ex candidata a la vice presidencia, Clara Rojas y la ex congresal, Consuelo Gonzales, provocó una oleada de esperanza en la comunidad internacional para terminar con la guerra interna, que lleva casi cincuenta años, y llegar así a un acuerdo de paz que permita la liberación del resto de los secuestrados, unos setecientos civiles según datos oficiales.
Pero conviene realizar una crónica antes de analizar el pedido del venezolano a su par colombiano para desgranar los increíbles días que vivió la querida Colombia, ante la atenta mirada de todo el mundo, sin dejar un solo detalle al azar de cómo sucedieron los hechos desde el principio de la operación Emmanuel hasta llegar a la liberación de las dos rehenes.
Sólo de esta forma podremos explicar porqué Chávez resultó el gran victorioso de esta primera partida y ahondar más en el nuevo escenario político que se instaló en Colombia tras la liberación de Clara y Consuelo.

Escepticismo, frustración y libertad.

El 27 de diciembre de 2007, el mandatario venezolano anunció el comienzo de la operación “Emmanuel” desde Venezuela, acompañado por una comitiva de garantes internacionales, entre los que se destacaban el ex presidente de Argentina, Néstor Kirchner y el asesor de Lula Da Silva para los asuntos regionales, Marcelo Aurelio García, además de representantes de Bolivia, Ecuador, Cuba, Suiza y Francia.
Los medios internacionales transmitieron a sus respectivos países todos los detalles del inicio de la misión. Fiel a su estilo, Chávez no dejó pasar la oportunidad que presentaba la coyuntura mediática para mostrar lo clave que fue su gestión en las negociaciones iniciadas con las FARC.
El protagonismo que adquirió el mandatario venezolano fue una torpeza política y no cayó bien sobre las autoridades colombianas y en muchos de sus adversarios políticos que se lo hicieron saber de inmediato.
La expectativa que generó la operación Emmanuel duró poco tiempo. Cabe recordar, igualmente, que las FARC propusieron liberar a los tres rehenes en un gesto de desagravio al presidente Chávez tras la decisión de Uribe de terminar con su mediación.
Pero las horas pasaban y los problemas comenzaron a surgir ni bien la comisión de garantes internacionales pisó suelo colombiano.
Por un lado, las FARC denunciaban que las operaciones militares en la zona impedían la entrega de las coordenadas, claves para rescatar a los rehenes, y, por su parte, el gobierno colombiano sostenía que se trataba de una vieja maña de la guerrilla para no cumplir con su palabra.
Finalmente Uribe apareció de sorpresa en Villavicencio y declaró que las FARC no entregarían a los rehenes ya que no tenían en su poder al niño Emmanuel, quién se encontraba en un asilo de Bogotá.
La declaración pública sirvió para que la operación terminara de la peor manera: Sin Clara ni Consuelo y con varias dudas respecto al paradero del niño Emmanuel.
Sin embargo, y a pocos días del decepcionante operativo, Chávez sorprendió al mundo cuando anunció que las FARC le habían entregado las coordenadas para liberar a Gonzales y Rojas, que finalmente fueron localizadas en solo veinticuatro horas.

FARC - gobierno: lejos de ceder y a la sombra de Estados Unidos.

Después de este breve recuento, cabe preguntarse porqué tantas idas y vueltas para concretar el intercambio humanitario, cuando hubo vidas humanas que corrían peligro, y, por otro lado, qué se juegan las FARC y el gobierno en esta nueva etapa de negociaciones.
La respuesta es tan sencilla como los interrogantes: las partes en conflicto, es decir, la guerrilla y el gobierno, mantuvieron sus posiciones sin ceder ni un centímetro hasta el final de las negociaciones del operativo Emmanuel y por el momento ninguno amaga con cambiar de actitud.
Este punto sigue siendo el mayor inconveniente para alcanzar el anhelado proceso de paz en Colombia, que permitirá la liberación del resto de los secuestrados y la finalización de los combates.
Desde el gobierno y otros sectores, responsabilizan a las FARC de los males que aquejan a Colombia y la guerrilla culpa a Uribe por no arribar a un acuerdo.
Sin embargo, sostener que las FARC son las únicas responsables del conflicto armado es sencillamente desconocer la historia de Colombia, porque la guerra civil del país tiene a más de un protagonista.
Los enfrentamientos internos datan de 1949, en ese entonces el candidato Jorge Eliecer Gaitán fue asesinado por un grupo de conservadores apoyados por EEUU. La muerte de Gaitán desató la furia callejera que se extendió hasta estos días y en mayor proporción.
Estados Unidos participó de forma permanente en la guerra civil durante todos estos años. Sólo alcanzaría con revisar el último período de gestión del presidente Uribe para constatar el envío de fondos desde el Departamento de Estado con el objetivo de frenar el avance guerrillero por la vía armada en el marco del Plan Colombia, que pregonan ambos socios.
Ahora bien, creer que el gobierno de Uribe no colabora en nada para alcanzar una tregua tampoco es totalmente cierto. Más allá de que la administración central incrementó los operativos militares en las regiones en conflicto, por su parte, las FARC continuaron con sus operativos contra la sociedad civil. La guerrilla jamás dejó de secuestrar ciudadanos inocentes, realizar atentados contra centros civiles e incrementar sus negocios con el narcotráfico, principal base de su sustento.

Fuerzas terroristas o insurgentes; un nuevo escenario.

La liberación de Clara Rojas y Consuelo Gonzales abrió una nueva etapa en las negociaciones como señalamos al comienzo de este artículo y premió a Hugo Chávez, el éxito del intercambio humanitario le dio oxigeno después de la derrota electoral que sufrió en el referéndum constitucional en su país y lo colocó como una figura de peso para la región.
En este contexto, el bolivariano pidió a sus pares Latinoamericanos y a la Comunidad Europea que traten a las FARC y al ELN como fuerzas insurgentes y no grupos terroristas.
¿Por qué lo hizo? Primero, la circunstancias se lo permitieron, después de todo Chávez demostró tener cintura ante las adversidades vividas y logró lo que Uribe y su aliado norteamericano no pudieron con su plan, lograr la liberación de rehenes y, en segundo termino, el venezolano está convencido de que el cambio de status es el único camino posible para que el resto de los secuestrados sean liberados y poder así alcanzar la paz.
Esto no significa que Chávez como han tratado de imponer la mayoría de los medios apoye el accionar guerrillero, a pesar de que mantiene buenas relaciones con los principales jefes del grupo, el venezolano dejó en claro que no está de acuerdo ni con los procedimientos de las FARC ni tampoco con el terrorismo.
Chávez considera que el acuerdo de Ginebra frenaría el accionar de las FARC contra la sociedad civil y le daría al grupo la oportunidad de participar en la política nacional como una alternativa de izquierda.
Igualmente, la propuesta del venezolano no tuvo eco en varios presidentes del mundo, sólo el nicaragüense Daniel Ortega apoyó la iniciativa de su par.
No cabe duda que la iniciativa bolivariana tendrá varias trabas y, por otra parte, que la liberación de más rehenes ingresó en una nueva etapa de negociaciones. Sin embargo, pronosticar que sucederá en el futuro es bastante riesgoso y más conociendo a los actores involucrados en el conflicto, pero de lo que si podemos estar seguro es que un nuevo escenario se ha montado en Colombia y que Chávez tiene mucho que ver en el armado de éste, aunque les pese a sus adversarios políticos.

Por Juan Mansilla